Columna vertebral

Marcar y Compartir

Lactancia materna: por un futuro saludable
Dra. Zarela Solís Vásquez (*)
En la historia de la humanidad casi todas las madres alimentaron a sus niños de forma normal, natural y sin aspavientos: amamantando. El famoso pediatra Paul Gyorgy dijo: «La leche de vaca es la mejor para los terneros y la leche humana es la mejor para los bebés humanos». Cierto, amén que toda madre tiene el derecho de amamantar a su bebé y, a la vez, el niño a recibir leche materna. Cualquier obstáculo en la alternativa, al respecto, es incumplimiento de tales derechos.

La OMS y el UNICEF señalan que “es una forma inigualable de facilitar el alimento ideal para el crecimiento y desarrollo correcto de los niños”, exclusiva e imprescindible durante los seis primeros meses de vida. Hay que amamantarlo e ir ofreciéndole otros alimentos complementarios, hasta un mínimo de dos años. Si ello se cumpliera, cada año se salvarían aproximadamente 1.5 millones de vidas; además que mejorarían sus condiciones vigentes.

Los niños alimentados con una fórmula láctea tienen más probabilidad de sufrir infecciones, incluyendo la diarrea, que contribuyen a deficiencias en el crecimiento y a la malnutrición proteinoenergética en la infancia y edad preescolar. Asimismo, por el alto costo de los sustitutos de leche materna, la familia compra muy poca cantidad y usa menos de fórmula en polvo que la recomendada para cada comida. Aquí, la industria debe asumir con responsabilidad evitar el marketing para estos productos, pues lo IDEAL es leche materna para el crecimiento óptimo.

Después de dar a luz, la madre produce calostro (líquido amarillo o color paja) por ambos pechos, es altamente nutritivo y rico en propiedades antiinfecciosas, constituye la primera inmunización para el niño. Esta lactancia debe iniciarse minutos después del parto (al término de una hora promedio). Esta succión temprana tiene ventajas fisiológicas, ya que eleva los niveles de la hormona oxitocina, secretada en la sangre materna, que estimula las contracciones uterinas, expeliendo la placenta, y de importante función en la reducción de pérdida sanguínea.

La lactancia, de ser complicada y difícil, debe ser agradable para la madre e hijo, con las circunstancias correctas de seguridad, apoyo y aliento. Además, suma el amor entre la madre e hijo, algo muy provechoso en la formación de las próximas generaciones.

(*) Directora General del Hospital Nacional Arzobispo Loayza

divorcio pensión de alimentos divorcio en peru pension de alimentos