Tribuna libre

Marcar y Compartir

En honor a un verdadero héroe  (I)
Modi Ephraim (*)
Al celebrar los 100 años del nacimiento de Raoul Wallenberg, es necesario recordar la historia de sus esfuerzos durante el Holocausto y enseñar a las siguientes generaciones que su heroísmo nunca será olvidado. Wallenberg  pudo haber llevado una vida de lujo, pero su destino no fue ser un héroe, y su elección fue salvar la vida de miles de extraños.

En la primavera de 1944, el mundo occidental despertaba de los horrores del Holocausto al circular auténticos reportes de testigos de la exterminación en el campo de Auschwitz. El Representante del Consejo de Refugiados de Guerra organizó en Suecia un comité a cargo de Wallenberg, para salvar a los judíos de Hungría de los campos de exterminación, luego de la invasión de Hitler en marzo de 1944.

Antes, el joven diplomático de la delegación sueca Per Anger ya había empezado a distribuir pasaportes provisionales a los judíos con parientes o colegas de negocios en Suecia. También otorgó certificados especiales a los judíos que habían solicitado la ciudadanía sueca.  Una de las primeras tareas de Wallenberg, fue designar un pase de protección sueco, cuya apariencia con estampillas, firmas y el escudo de armas de Suecia impondrían respeto.

Wallenberg negoció una cuota de 4,500 pases con las autoridades húngaras, pero en realidad se otorgaron tres veces más.  Además abrió las “Casas Suecas” donde se refugiaron más de 15,000 judíos. Aunque tenía el rango de Primer Secretario en la delegación, Wallenberg no era un diplomático convencional. Las delegaciones de otros países neutrales siguieron su ejemplo, otorgando pases de protección y abriendo otro buen número de “casas nacionales”.

Aunque el final de la II Guerra Mundial estaba cerca, la exterminación de los judíos continuaba. El SS Adolf Eichmann, que estaba a cargo de la implementación de la “Solución Final” de los judíos europeos, instituyó las marchas de la muerte para deportar a los judíos de Hungría. 

En noviembre de 1944, decenas de miles de hambrientos hombres, mujeres y niños judíos fueron forzados a marchar cientos de kilómetros en un crudo invierno, muriendo muchos a lo largo del camino. Raoul Wallenberg no permaneció pasivo ante este horrendo crimen y seguía las marchas en su auto, alcánzandoles comida, ropa, medicinas y pases especiales. Con amenazas y sobornos, rescató a aquellos judíos que poseían los pases suecos, llevándolos de vuelta a Budapest. (continuará…).

(*) Embajador de Israel en el Perú

 

divorcio pensión de alimentos divorcio en peru pension de alimentos