PERUSAT el satélite de más de 200 millones de dólares

AIRBUS, su historial de escándalos en ventas, la seguridad en sus satélites y PERUSAT el satélite de más de 200 millones de dólares.

El día de ayer se aprobó levantar el secreto bancario al ex-presidente Ollanta Humala y a otros siete ex funcionarios públicos, como parte de las investigaciones sobre la compra del satélite PERUSAT-1. Lo que nos recuerda que pese a que la mayor parte de nuestra atención está puesta en el escándalo Lavajato y los sobornos realizados por Odebrecht y Camargo-Correa, la investigación sobre esta importante compra realizada a AIRBUS sigue en marcha. La calidad del dispositivo y experiencia de la compañía no están en duda, de la misma forma en que tampoco dudamos de la calidad técnica de las obras realizadas por Odebrecht. Sin embargo, hay algunos detalles importantes que en el intenso debate sobre esta compra han sido dejados de lado.

Empecemos por el tema seguridad. A mediados de 2013, fecha en la que entraba en conversaciones la compra del satélite peruano, ya era de conocimiento público, al menos en el sector defensa, el hallazgo de una “puerta trasera”(backdoor) en los dos satélites de observación que AIRBUS estaba fabricando para Emiratos Árabes Unidos. Esta información es importante ya que las características del contrato de EAU y Perú tenían parecidos: construcción de aparatos de observación submétricos, instalación de la base terrestre y formación a operarios. La diferencia está en el tamaño de los satélites, precio y la “payload”(telescopio y comunicaciones) que en el caso de EAU su totalidad pertenece al fabricante francés Thales-Alenia.

Para quien no lo sepa; una puerta trasera(backdoor) hace posible que las comunicaciones protegidas del satélite sean compartidas con una tercera parte bajo autorización del fabricante y sin conocimiento del comprador del mismo. Es decir, el backdoor actúa como cuando un troyano instalado en una computadora envía a un hacker todo lo que se ve y hace con dicho PC. La diferencia con el troyano, se da en que en el satélite el fallo de seguridad es intencional y no a causa de la ausencia de un antivirus o el uso de software pirata. Un backdoor elimina la ventaja estratégica de contar con un satélite propio ya que la información que transmite podría ir a parar incluso a países con los que se pudiera estar en conflicto. Los Emiratos Árabes Unidos ante la gravedad de los hechos, estuvieron a punto de romper el acuerdo firmado con AIRBUS. Sin embargo, en el caso peruano nadie ha mostrado preocupación de que pueda repetirse esta hecho.

Este fallo de seguridad nos lleva a hacernos la siguiente pregunta:¿Qué clase de empresa es AIRBUS?. Lo primero que hay que decir es que es un gigante del sector aeroespacial que al haber surgido de una serie de fusiones y adquisiciones en Europa durante los últimos veinte años, se ha convertido en el único contendor que hoy en día es capaz de plantarle cara al fabricante norteamericano Boeing. A este grupo pronto se integrará China, a través de COMAC que a marcha forzada está tratando de acortar distancia como tercer gran proveedor mundial, aunque aún se encuentra lejos de alcanzar a los antes citados.

AIRBUS es tan grande como empresa que durante las conversaciones para la compra del satélite peruano no tenía una, sino dos propuestas en competencia. La primera del propio AIRBUS y la segunda de Surrey, entonces representada por el Ing. César Santisteban, quien ha reconocido hace algún tiempo y ante la comisión de Defensa del Congreso que Surrey pertenece al gigante europeo. Efectivamente, dicha empresa pertenece desde el año 2009 al grupo aeroespacial en más de un 80%. Ahora, si bien Surrey pertenece a AIRBUS, no hace uso de la marca pero opera parcialmente bajo el paraguas del conglomerado.

Pero estos no son los únicos detalles que deberían haber formado parte del debate sobre la compra del satélite. Como algunos quizás sepan, el sector aeronáutico y militar está plagado de historias de arreglos bajo mesa. El grupo AIRBUS no escapa a ello. Esta empresa arrastra una serie de investigaciones sobre sobornos para la comercialización de sus productos o uso fraudulento de créditos para la exportación. El último escándalo corresponde a la investigación que le ha abierto en agosto pasado la oficina antifraude del Reino Unido (SFO). Tiempo atrás, en 2011 a gracias a cables diplomáticos expuestos por Wikileaks se supo que Boeing tenía evidencias de que AIRBUS había intentado sobornar a autoridades rumanas para la compra de aviones en un contrato valorado en 1,000 millones de dólares. Se estimó que el monto del soborno equivalía a el 3% del contrato. En 2014 la fiscalía alemana hizo pesquisas en las instalaciones de AIRBUS a fin de recoger pruebas sobre supuestos sobornos realizados a funcionarios saudíes y rumanos. Quien esté interesado en saber más de estos casos pueden visitar la web de la organización “TRACE International” ahí encontrarán un informe de las investigaciones que se han hecho a esta empresa sobre sobornos a funcionarios de países como Canadá, Grecia, Rumanía y Arabia Saudita.

Nuevamente, la calidad de los productos de AIRBUS no está en duda, pero salta la pregunta sobre cuál es la situación del satélite peruano en un entorno tan cambiante como lo es sector aeroespacial. El Perusat-1, que inaugura la plataforma “Astrobus-S”, es el primero de una nueva línea de satélites compactos con los que esta empresa, reduciendo tamaño y peso, quiere competir con los minisatélites y sus ventajas de trabajo en conjunto e integración en redes de datos. Por si no lo saben, en el mismo cohete ”Vegas” que llevó el satélite peruano al espacio, viajaban cuatro de propiedad de Terrabella(Google). Estos pasan a formar parte de una constelación de artefactos que están cartografiando submétricamente la tierra con fines comerciales así como ofreciendo soporte en caso de catástrofes y desastres naturales. Mientras el satélite peruano toma fotografías y las envía a la estación en tierra, los satélites de Google pueden además grabar vídeo e integrarse a una red de datos para un análisis dinámico de la información capturada.

Cuando en menos de diez años tengamos que buscar reemplazo al Perusat-1, lo más probable es que el artefacto(o artefactos) a enviar al espacio se parezcan más a un satélite de Terrabella que al que el CONIDA acaba de enviar al espacio. En resumen. El satélite comprado a AIRBUS pese a toda su alta tecnología representa el presente más no el futuro y tomando en cuenta los antecedentes de dicha empresa, una compra más que sospechosa.

 

 

Noticias relacionadas

Noticias de una categoría relacionadas

Top