MEDIA COLUMNA

El tiempo de los halcones ha terminado

Los opinólogos han reparado sagazmente en que el jueves se dividió la bancada de Fuerza Popular al votar diez de sus miembros con Kenji Fujimori contra la vacancia. Y pronostican, por eso, aciagos días para el fujimorismo.

Acto seguido, reiteran mecánicamente, por enésima vez, que la crisis política no se ha resuelto y continúa asolando el territorio. Son casandras de mal humor.

Lo que pasa es que aun no han caído en cuenta de la verdadera magnitud de lo ocurrido.

La vacancia había que pararla para evitarle al Perú males económicos y políticos incalculables. Eso está hecho y la crisis quedó atrás. Es lo de menos.

Lo que no han descubierto todavía es que no sólo se ha resuelto la crisis política puntual, sino que por fin se ha desatado el nudo que aprisionaba al Perú desde el primer día de este quinquenio.

Al quebrarse la mayoría absoluta, el partido principal de la oposición, Fuerza Popular, ya no puede por sí solo censurar ministros, ni tramitar insistencias en proyectos de ley observados por el poder Ejecutivo, ni aprobar o modificar leyes orgánicas. En adelante, para hacer eso tiene que buscar un consenso con otros grupos.

La noticia es, entonces, que el gobierno dividido –con el Legislativo en manos de unos y el Ejecutivo en manos de otros- no va más, ha cesado de existir.

Son muy buenas noticias. Significa que el tiempo de los halcones ha acabado en ambas orillas, y que en adelante prevalecerán los moderados que con buenas maneras tendrán que negociar y persuadir.

El puente ya está construido. La política en serio recién empieza.

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