FALLECIÓ EL 16 DE ABRIL DE 1930

A 88 años de la muerte de José Carlos Mariátegui

El escritor moqueguano contribuyó en la filosofía y letras peruanas.



Un hombre que influyó a una generación. José Carlos Mariátegui, ‘El Amauta’, nació en Moquegua en 1894, pero años después su familia se instaló en Lima, después que su padre los abandonara. Durante una breve estancia en Huacho, sufrió un accidente que dañó de por vida su rodilla izquierda y lo limitaría de asistir de manera recurrente al colegio, un suceso que lo obligó a formarse de manera autodidacta. Hoy, conmemoramos un año más de su fallecimiento.

Para contribuir con su familia, Mariátegui comenzó a trabajar en el diario La Prensa, primero como ayudante en los talleres de linotipia y luego como columnista, donde firmaba con el seudónimo de Juan Croniqueur. Más adelante colaboraría en diferentes revistas, como Mundo Limeño, Lulú, El Turf, Vesperal y Alma Latina.

Un acontecimiento fue decisivo para que la sociedad peruana fije sus miradas en el Amauta. En 1917, acompañado de la bailarina suizo-argentina Norka Rouskaya y de un grupo de escritores, se infiltraron a medianoche en el cementerio de Lima para ver la danza la Marcha Fúnebre de Chopin.

Luego de una temporada en Europa, regresó cuando se voceaba el exilio de Víctor Raúl Haya de la Torre. Meses después, Mariátegui asumió la dirección Claridad, dándole una nueva orientación, e impulsó la creación de la Editorial Obrera Claridad, con el fin de publicar y difundir las ideas socialistas.

Sin embargo, el éxito llegaría en septiembre de 1926, cuando fundó la revista Amauta, considerada la más paradigmática del siglo XX. En sus páginas se publicaron importantes trabajos de la nueva generación intelectual. De igual manera, presentó “Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana”, que logró consagrarse como uno de los libros más lúcidos de la literatura nacional.

FALLECIMIENTO

En febrero de 1930, José Carlos recae por su vieja dolencia infantil, que lo obligó a internarse en la clínica Villarán, donde falleció el 16 de abril de 1930. Fue enterrado en el cementerio Presbítero Maestro con un masivo cortejo fúnebre. Por último, en 1955, fue trasladado a un nuevo mausoleo, ubicado en el mismo camposanto.









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