El Perú en el mundo de los dinosaurios

  • Fecha martes 22 de agosto del 2017 | 9:17 am
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El lejano y fascinante mundo de los dinosaurios no fue ajeno al Perú y por nuestro territorio, en diferentes etapas de la Era Mezosoica, hubo emporios de vida con enormes carnívoros y vegetarianos mucho más grandes, un mundo perdido que podemos reconstruir en parte por el hallazgo de sus huellas y de sus fósiles en lugares tan distintos como Arequipa, Áncash, Amazonas, Puno, Junín y Madre de Dios.

Paleontólogos peruanos y extranjeros, en los últimos veinte años, han recopilado información muy valiosa, que se encuentra en estudios científicos y publicaciones especializadas.

Sobre esos datos, de preciso rigor académico, se ha reconstruido la historia de los dinosaurios peruanos, para ponerlo al alcance de niños, jóvenes y adultos ávidos por conocer cómo eran y en qué ambientes proliferaron los dinosaurios y los reptiles gigantes.

Escribir sobre este tema, sin embargo, es complejo, porque la Era Mesozoica abarca unos 165 millones de años y tiene tres eras bien definidas –el Triásico, Jurásico y Cretácico-, en cada una de las cuales existieron líneas propias de dinosaurios que se extinguieron tras un periodo de tiempo, siendo reemplazados por otras especies de animales que igualmente se extinguieron.

En “Dinosaurios. Huellas en Perú, Chile y Bolivia”, el periodista Dennis Álvaro recopila los datos científicos disponibles y, tras viajar al lugar donde se encuentran las huellas de Arequipa y Áncash, arma una historia entretenida y bien documentada sobre cómo era la vida en esas lejanas épocas en un área territorial que hoy comprende suelo peruano, chileno y boliviano.

Dividido en tres capítulos, el libro nos permite tener una idea de los emporios de vida en tierra, aire y mar durante esos tiempos, partiendo de las huellas o icnitas descubiertas en las dos últimas décadas y que fueron analizadas, entre otros especialistas nacionales y extranjeros, por el paleontólogo peruano Rodolfo Salas Gismondi, jefe de la sección de Paleovertebrados del Museo de Historia Natural de Lima y la chilena Karen Moreno, autoridad mundial en el estudio de las icnitas.

HACE 150 MILLONES DE AÑOS

Las huellas fosilizadas, como casi siempre ocurre en el mundo, fueron descubiertas de casualidad y por gente inexperta: en el caso de Querulpa, Arequipa, un grupo de amigos dio la pista y, en Huallanca, Áncash, las icnitas se descubrieron mientras obreros de construcción despejaban el camino para abrir una carretera hacia Antamina.

En Querulpa, a hora y media de la Ciudad Blanca, se encuentran huellas dejadas por unos carnívoros que vivieron hace 150 millones de años, los cuales habrían tenido unos 12 metros de largo, el mismo tamaño del Tiranosaurio rex, aunque no habrían sido tan pesados como esa bestia del Hemisferio Norte, según el estudio que hizo de las huellas la chilena Moreno.

Unos 25 millones de años después, ya en el Cretácico, fueron dejadas las huellas en contramolde descubiertas en Huallanca, Áncash. El carnívoro que las dejó también está entre los megadepredadores, pero las huellas fosilizadas no aportan los datos suficientes como para identificar a la especie que las dejó, aunque sí se puede especular sobre talla y peso.

Bagua, Puno y Madre de Dios

A fines del Cretácico, en el borde mismo de la Era Mesozoica, los emporios de dinosaurios conocidos se ubicaron en Bagua, Puno y Madre de Dios. En Bagua, por ejemplo, se han encontrado restos fósiles de dinosaurios hervíboros, que corresponden a la familia de tiranosaurios, entre los que se encuentra el vegetariano más grande de todos los tiempos, el Argentinosaurus huinculensis.

En Bagua también se han encontrado fósiles de un carnívoro, que no pertenece a la misma familia de los gigantes que dejaron huellas en Querulpa y Huallanca, y de un hadrosaurio, una especie de hervíboro que se distribuyó por todo el mundo en la etapa final de los dinosaurios y que también llegó a Puno.

Ilustrado

Todos esos datos y otros sobre las huellas encontradas en Junín y Madre de Dios se encuentran en el libro “Dinosaurios. Huellas en Perú, Chile y Bolivia”, que para ser más entretenido tiene espectaculares ilustraciones y fotos a color, que serán el deleite de los lectores.

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