AL GANAR 2-1 (5-2 EN EL GLOBAL) EN EL PARQUE DE LOS PRÍNCIPES

Champions League: Real Madrid elimina al PSG

Decepción y fracaso el de PSG



Más equipo el Real Madrid que clasificó este martes a los cuartos de final de la Champions League  tras ganar 2-1 (5-2 en el global) en el campo de un PSG , en la vuelta de los octavos de final del torneo continental.

El astro portugués Cristiano Ronaldo abrió el marcador con un remate de cabeza (51), antes de que el uruguayo Edinson Cavani igualara al rebotarle un balón en el cuerpo (70), pero a diez minutos del final Casemiro rubricó el 2-1 (80) definitivo.

Los ‘merengues’, que ya habían ganado 3-1 en la ida, mantuvieron el control del encuentro ante un PSG, que acabó el partido con diez por la expulsión de Marco Verrati por doble amonestación (65).

Tras su dolorosa eliminación el pasado año también en octavos ante el Barcelona, el equipo francés salió este martes dispuesto a darle la vuelta a la eliminatoria, pero se encontró con un Real Madrid bien plantado, que se defendía bien y buscaba hacer daño al contraataque.

El partido se acabó decidiendo en la segunda parte, cuando el PSG salió con intensidad, pero se vio frenado por el gol de Cristiano.

De esta forma, tras tanta inversión, en la vuelta contra el Madrid apeló a la épica, a los hinchas más radicales que llenaron de bengalas las gradas, símbolo de la impotencia del sector deportivo.

Por segundo año consecutivo, la ambición del PSG naufragó en octavos de final y, de nuevo, contra un rival español. Si el año pasado fue la remontada del Barcelona la que le privó de la Liga de Campeones, en esta ocasión fue el Madrid, que le dio un baño de realidad.

No le sirve al PSG dominar su liga, aplastar a sus rivales nacionales. No le sirve con fichar a jugadores de talla internacional o de proyección futura. Todo eso fracasa cuando no se testa contra rivales de nivel y en Francia no los encuentra.

Cada vez que el PSG se mide a un rival de talla internacional, se le notan las costuras, la falta de costumbre, de hábito de la alta competición.

Lo advirtió Laurent Blanc hace dos temporadas tras caer derrotado por el Barcelona, “la experiencia no se compra, se adquiere con los años”.

Una afirmación que le costó el puesto, porque el presidente, Nasser Al Khelaifi, estaba convencido de que con su talonario podía comprar la gloria.

Con el español Unai Emery en el banquillo pensaba adquirir la mentalidad ganadora que le faltaba a Blanc, pero la remontada del Camp Nou le demostró que necesitaba algo más para conquistar Europa.

Por eso arrebató a Neymar al Barcelona por la astronómica cifra de 222 millones de euros y atajó al Madrid por la compra de Mbappé a cambio de 180 millones más.

Poco más podía hacer desde los despachos y con su talonario. Poco más que constatar que esas recetas no funcionan en el fútbol.

La primera señal de alarma apareció contra el Bayern de Múnich en Alemania en la vuelta de la fase de grupos, donde cosechó una derrota clara. Se despertaron los fantasmas de que el proyecto no estaba rodado ante los grandes.

Una constatación que se confirmó en la eliminatoria frente al Madrid. El PSG tembló desde los cimientos del Parque de los Príncipes, exageró sus reacciones y caricaturizó su actuación.

La lesión de Neymar

La lesión de Neymar puso nervioso a cada estamento del club, que multiplicó las actuaciones poco profesionales, enfrascado en una puja de mentiras con la Confederación Brasileña de Fútbol.

La campaña que lanzó para calentar la vuelta contra el Madrid no logró trasladarse al campo. Apareció como el último cartucho de un proyecto que ya no sabía a qué dios fiar su suerte.

Jugó con fuego y obtuvo fuego. Bengalas en las gradas mientras el Madrid se paseaba en el césped. El club naufragaba y emergía la cara más fea del fútbol

 

 

 

 











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