SEGÚN LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

Magistrado del TC Espinosa-Saldaña no tiene doctorado

Se hizo conocido al ser candidato de los nacionalistas en la última elección del Tribunal Constitucional de 2014 y luego con las agendas de Nadine Heredia y el caso de El Frontón.



El 21 de mayo de 2014 el abogado Eloy Espinosa-Saldaña fue elegido miembro del Tribunal Constitucional con 88 votos a favor, tres abstenciones y 31 en contra. Durante el debate que motivó esta designación, en la que también fueron elegidos Ernesto Blume Fortini, Marianella Ledesma Narváez, Manuel Miranda Canales, César Ramos Núñez y José Luis Sardón de Taboada, se afirmó que Espinosa-Saldaña era “Doctor en Derecho”.

Así está escrito en la página 32 de su hoja de vida, en la que detalla solo sus actividades académicas, de investigación, exposiciones y conferencias, publicaciones, experiencia adicional y distinciones. No está lo que se llama los generales de ley ni menos los detalles de sus grados y títulos.

Sin embargo, un seguimiento de la actividad académica del constitucionalista Espinosa-Saldaña permite llegar a la conclusión de que no ostenta el título de Doctor que en reiteradas ocasiones afirmaba tener, como también está en un documento resumen en el que se presentaba como “Doctor en Derecho en la Universidad de Buenos Aires”.

EXPRESO se puso en contacto con el prestigiado profesor y dos veces Doctor de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Osvaldo Alfredo Gozaíni, quien lo conoció en la capital argentina y él confirmó a este diario, previa comunicación oficial con la Oficina del Doctorado de esta casa de estudios, que el citado abogado peruano no obtuvo el grado de Doctor en la UBA porque no concluyó sus estudios.

Después de hacer un seguimiento de “las defensas de tesis [que] están registradas en la página [web] de la Facultad de Derecho”, resulta que “está registrado que tal persona [Espinosa-Saldaña] amerita una ratificación de admisión al Doctorado en el año 2004. Esta ratificación se refiere a otra mención en actas, del año 1994”, señala el correo llegado a esta redacción.

Sin embargo “ambas actuaciones tienen el plazo reglamentario vencido, por lo que la persona en cuestión no ha finalizado el programa de Doctorado”, añade el escrito de la UBA, a tenor de lo comprobado “tras un exhaustivo relevamiento documental” y verificación en el link http://www.derecho.uba.ar/academica/posgrados/doc_tesis_aprobadas.php.

“El mencionado Abogado tampoco figura en nuestros registros de Profesores. No obstante, es posible que alguna vez haya sido invitado a dar alguna clase en algún curso puntual”, indican.

UNA GENTILEZA

En el seguimiento de las actividades académicas de Espinosa-Saldaña en dicho centro de estudios superiores hubo otras sorpresas. Se recordó por ejemplo que “por los años 90 llegó a Buenos Aires, invitado por Néstor Sagüés, el joven -por entonces- estudiante de Lima Eloy Espinosa Saldaña Barrera”.

El profesor Sagüés había comentado que había conocido al citado personaje en Lima “en oportunidad de estar por allí”, y que solo le dijo “cuando quieras venir por la UBA, será un gusto ponerte en contacto con ellos”.

Así es como Espinosa-Saldaña llegó a Buenos Aires y dictó clases como invitado informal en el curso de Derechos Humanos de Gordillo-Loianno, y en otro curso de los profesores Eisner-Gozaíni.

“Estaba tan contento que pedía que le sacaran fotos con los alumnos”, señala la fuente.

Por entonces Osvaldo Alfredo Gozaíni era director de Posgrado de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) e invitó al peruano a dar clases a un par de carreras: especialización en Derechos Humanos y especialización en Derecho Procesal.

Por entonces se notaba que el hoy magistrado del Tribunal Constitucional del Perú no estaba en buena situación económica como para mantenerse en Buenos Aires, “donde seguramente había creído que la invitación sencilla y sin compromiso que le había hecho Sagüés podía implicar alguna obligación de la UNLZ”.

“Ya por entonces, a (…) Espinosa-Saldaña se lo veía inteligente e igualmente arrogante. A tal punto fue su intemperancia que se quejó del pago tardío de honorarios que la Universidad Nacional de Lomas de Zamora le hacía por su ‘honrosa participación’, que en los hechos había sido una gentileza de parte de Osvaldo [Alfredo Gozaíni]…  para que no se muriera de hambre”, afirman.

Al margen de contratiempos económicos que no son privativos de Espinosa-Saldaña sino de millares de estudiantes, lo cierto es que la autoridad doctoral de la UBA confirma que el título de “Doctor en Derecho” que Eloy Espinoza-Saldaña se atribuye no figura en sus registros y archivos.

Este diario envió otra carta a la Dirección del Registro de Grados y Títulos de la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (Sunedu) y tampoco el doctorado de Espinosa-Saldaña está registrado en sede nacional, palabras que les gusta usar a los abogados. Lo que hay es una licenciatura en Derecho por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

Para sacar del impase al estudiante trunco en tierras gauchas, un exdecano de la Facultad de Derecho de PUCP ensayó una explicación poco convincente en el sentido de que Espinosa-Saldaña tenía “problemas de convalidación”, se supone que de cursos.

Con el agregado de que en círculos de la comunidad jurídica se afirma que tampoco hay doctorados o grados en otros centros educativos donde anduvo, según una extensa y farragosa hoja de vida de 60 páginas que presentó al Congreso.

Cambio de votos para su elección

Calificado como uno de los más destacados constitucionalistas del país, Eloy Espinosa-Saldaña es un abogado que se hizo conocido por haber sido recomendado por el gobierno de Ollanta Humala, a través de su bancada en el Congreso, en las elecciones a magistrados del Tribunal Constitucional (TC) en las postrimerías del gobierno nacionalista.

Por eso es que en las actas de la 11 Sesión de la Segunda Legislatura Extraordinaria del Periodo Anual de Sesiones 2013-2014, celebrada el miércoles 21 de mayo de 2014, se deja constancia de que Espinosa-Saldaña fue elegido con 84 votos a favor, 29 en contra y cinco abstenciones.

Lo anterior “más los votos a favor de los congresistas Otárola Peñaranda y Mulder Bedoya; el cambio de voto de abstención por voto a favor de los congresistas Anicama Ñáñez y Lewis de Alcázar; y el voto en contra de los congresistas Fujimori Higuchi y Cordero Jon Tay”.

Los hitos de la fama

Hay otros dos hitos en que Eloy Espinosa-Saldaña se hizo famoso. Primero, por las sospechas de que era el “Ojitos” de las judicializadas agendas de la entonces primera dama Nadine Heredia, es decir el probable operador ligado a los jueces y fiscales que apoyarían al líder nacionalista para salir de sus problemas judiciales, como el caso Madre Mía, en la campaña electoral de 2011.

Segundo, al ubicarse en el centro del debate político de la denuncia constitucional presentada ante el Congreso por haber alterado el voto del exmagistrado Vergara Gotelli, junto a tres de sus colegas del pleno del TC, en el caso de la develación del motín terrorista en El Frontón en junio de 1986.

El magistrado Espinosa-Saldaña fue el ponente que en abril de 2017 “corrigió”, mediante un “auto de subsanación de error material”, una sentencia del 2013, quitando la declaración que señalaba que los hechos de El Frontón no constituían un crimen de lesa humanidad.

Como es público, la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales aprobó un informe que recomendaba destituir a Espinosa-Saldaña e inhabilitarlo por 10 años y suspender por 30 días a los magistrados Manuel Miranda, Marianella Ledesma y Carlos Ramos Núñez.

Por esta decisión de una subcomisión congresal, que no había pasado a la Comisión Permanente, ni menos al Pleno, el caso fue llevado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por la “inminente violación de la independencia del TC”.

Luego, el tema llegó hasta la Corte Interamericana que el pasado 17 de diciembre ordenó al Estado peruano suspender inmediatamente el procedimiento de acusación constitucional seguido por el Congreso contra los jueces del TC.

NO RESPONDE

EXPRESO ha tratado de comunicarse en reiteradas oportunidades a los teléfonos móviles y un fijo del juez constitucional Espinosa-Saldaña, sin lograr ubicarlo. En todo caso tiene las páginas abiertas de este diario para hacer sus descargos.

PLINIO ESQUINARILA







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