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El mercado es quien fija en función de la ley de oferta y demanda los salarios de los directivos. Eso sí, nunca se pueden pagar cantidades desorbitadas como se ha visto últimamente", indica Eduardo Montes. "Soy partidario del sistema de retribución basado en objetivos, porque es un mecanismo que ha ayudado a mejorar la productividad. Sin embargo, hay que repensar cuáles son los objetivos que hacen a un empleado merecedor de un bonus. Si lo único que se tiene en cuenta para determinar la paga variable son los resultados a corto plazo existirá siempre la tentación de asumir más riesgos de los aconsejables", añade Montes.
El corto plazo en las empresas no es conveniente y equivale a aquellos equipos de fútbol que juegan mirando al marcador o a los políticos que toman decisiones sólo en función de las encuestas, según José Medina. "Determinados sistemas de retribución son un desastre para las compañías, ya que priman un estilo de gestión inadecuado. La economía de mercado se compone de técnicas y sistemas que deben servir para generar riqueza, pero estos mecanismos no deben estar nunca por encima de los valores humanos", agrega este cazatalentos.
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