Manrique: “Usted fue aprista”
Javier Valle-Riestra
Nelson Manrique acaba de publicar su excelente libro “Usted fue aprista, bases para una historia crítica del APRA”.
Se nota en ese trabajo cómo el aprismo broqueló su mente, aunque sea formalmente un antiaprista. Su padre fue el compañero Amador Manrique de Lara, quien tomara revolucionariamente el ferrocarril de Huancavelica en noviembre de 1934. Para el título se inspira en un supuesto encuentro –después del asilo en la embajada de Colombia– de Haya con el poeta Rose. Víctor Raúl le habría dicho, “¡usted fue aprista!”. A lo que Rose habría respondido “y usted también”.
Esa anécdota es ficticia y se la han atribuido como protagonistas a diversos Poetas del Pueblo. Es ficticia porque el jefe del APRA consideraba a apristas y filoapristas, compañeros para siempre. Llevaban nuestro aeternus sello indeleble. Cuando por razones ideológicas y pro-castristas me aparté, en un exceso de ortodoxia, del PAP en 1960, regresé con un artículo titulado “El diez de junio votaré por Haya de la Torre”, afirmando que es muy difícil ser aprista, pero más difícil es dejar de serlo.
Al margen de mi posición disidente de hace cincuenta años por considerar al fidelismo una realización pragmática del sueño aprista, soy hayista y aprista desde hace setenta; desde que iba al colegio La Recoleta, donde con Eduardo Cheesman, hoy sacerdote del Opus Dei, formamos una célula partidaria y repartíamos La Tribuna clandestina. Y es que tuvimos un gran profesor de Historia que nos forjó e inspiró, Benavides Correa. La línea pro-pradista del Partido y la aparición de la revolución cubana me llevaron a un breve paso por el Apra Rebelde; dirigí temporalmente su vocero.
Pero al poco tiempo comprobé que en esa organización no existía ni aprismo ni hayismo; todo querían consultarlo con Jorge del Prado, secretario general de PCP. Por eso es que los tildé de estalinistas y volví a lo que es mío desde siempre, el Partido Aprista, amnistiado por Víctor Raúl. No es verdad, al respecto de esa época, lo que repite Manrique –poniéndome como un ultratermocéfalo–, que me rechazaran publicar un artículo contra la Iglesia Católica. Falsísimo. Siempre he sido aprista y católico, como Phillips.
No estoy reinscrito, pero no necesito carné para ser aprista. Me mantienen en el APRA, para siempre, la figura de Haya, los sucesos sindicales de 1918-1919, el 23 de mayo, jornada en defensa de la libertad de conciencia, los discursos del jefe en las campañas electorales de 1931 y 1945, la clandestinidad heroica en que Haya con dos compañones y una pistola se enfrentó a la oligarquía y al militarismo. Finalmente, rectifico, y le digo a Nelson, por toda su sintomatología: “usted es aprista”.
|