“COLAS” Y MALTRATO AL CIUDADANO



Las “colas” en el habla de los peruanos expresan concretamente esas filas de personas que esperan turno y que pugnan por adquirir algún bien o servicio, ya sea ante instancias públicas o privadas.

En el imaginario popular han quedado establecidas las “colas” –especialmente las que ocurrieron durante los años 1945 – 1948, durante el gobierno de Luis Bustamante y Rivero (Frente Democrático Nacional)-, como sinónimo de ineficiencia, burocracia y desgobierno. En aquella época para adquirir arroz, leche, sal, etc., había que hacer enormes filas de espera frente a los estanquillos y eso generó mucho malestar en la población.

Otro episodio de las “colas” se vivió entre los años 1987 y 1990, en el primer gobierno aprista, y por un lapso menor entre agosto y diciembre de 1992, tras el “paquetazo” decretado por Alberto Fujimori, quien pugnaba por poner remedios ante la hiperinflación que el país entonces experimentaba.

Lamentablemente, pese al transcurrir de los tiempos, a la modernidad y la globalización del presente, las “colas” no han desaparecido sino que se están instalando nuevamente entre nosotros y tal parece ser un nuevo signo del gobierno del presidente Pedro Pablo Kuczynski, situación que se agrava por la inercia de muchos de sus ministros y de los altos funcionarios públicos.

Pero la llamada de atención de esta columna editorial no solo va para el sector estatal, sino también para el sector privado, pues las “colas” están presentes en los locales del sistema financiero privado, imitando a las que existen en la puerta de las agencias del Banco de la Nación, a la intemperie y ante el sol abrasador de la temporada.

Lo propio se observa frente a establecimientos prestadores de otra clase de servicios, por ejemplo a los de la telefonía fija o móvil, donde las personas a veces no hacen una “cola” sino dos o más para que se les atienda algún reclamo por el mal servicio que reciben. Y ni hablar de las clásicas “caídas del sistema”, con lo cual el agravio al consumidor o al usuario es enorme y oneroso, pues esas entidades públicas o privadas no solo se burlan de estos ciudadanos sino que les hacen perder mucho tiempo.

No obstante, lo que es un exceso sin nombre tiene que ver con el Ministerio de Educación y el Ministerio de Salud, cuando miles de personas tienen que pernoctar frente a colegios u hospitales solo para obtener una vacante escolar o una cita médica. Hasta en el Instituto de Medicina Legal (entidad del Ministerio Público) hay colas, donde las víctimas de maltratos físicos esperan pronta atención. Basta de abusos, señores.







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