Estado, zurda criolla y derecha mercantilista



Respaldados por los lectores, por nuestro trabajo en el diarismo responsable y los principios que practicamos en aras de un auténtico ejercicio de la libertad de prensa y opinión, estamos convencidos de que contamos con la autoridad moral para referirnos al proyecto de ley del congresista Mauricio Mulder sobre la publicidad estatal, y no fallar en el intento.

Al respecto tenemos una posición legítima, estricta, independiente y basada en el periodismo, porque son periodistas quienes dirigen este diario a diferencia de los que integran el grupo de la concentración mediática o la corte izquierdista caviar, la zurda ideológica que ayer fue empleada de la revolución bolchevique y que ahora experimenta la frustración del fracaso de la revolución del proletariado, y que solo vive de rodillas gracias al dinero chavista o de origen desconocido proveniente de algún examigo o exasesor de la pareja Humala-Heredia.

Por eso nuestro medio escrito tiene la frente en alto al no estar ligado a ningún capitoste ideologizado ni a ningún grupo económico.

EXPRESO no obedece a los plumíferos de la izquierda rosa, roja ni caviar financiadas por donaciones millonarias de multinacionales –paradójicamente capitalistas–, ni es amanuense de ningún sector financiero ni pertenece a los medios de la concentración mediática que siempre ha buscado, mercantilistamente, las licitaciones públicas para beneficiar a alguna de sus empresas. Esos sectores ajenos a la prensa, y que tienen entre sus filas a lobistas o dirigentes comunistas desempleados, ahora critican al llamado proyecto Mulder que el Parlamento debería aprobar.

Debe ser así porque los medios de comunicación tienen que competir en igualdad de condiciones y solo basados en un ejercicio de la libertad de prensa apegado a la ética periodística y al respeto del consumidor de dichos medios; pues si existen cartabones ideológicos de cualquier factura, peor si son seudocomunistas o extremistas doctrinarios, o si existen conflictos de interés con alguna corporación privada, entonces esos medios sencillamente se harán más fuertes gracias a la publicidad estatal y continuarán manipulando a los lectores, radioescuchas, televidentes y sus seguidores en las redes sociales. No más manipulación, señores.

Es necesario reconstruir nuestra sociedad, la clase política y empresarial, y eso tiene un costo: se debe acabar con la publicidad estatal porque es denigrante, mercantilista y ofende a la libertad de prensa. Además porque de por medio está el dinero del contribuyente, de todos los peruanos que en última instancia la pagan con sus impuestos. Asimismo los ciudadanos no deben ser usados por los gobiernos de turno y la publicidad estatal que está puesta a su medida. Por eso el proyecto Mulder ayudará a la integridad y a la democratización de las comunicaciones.







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