No solo es la Contraloría



Es tiempo de que la Contraloría General de la República (CGR) salga del papel segundón en el que se encuentra, por culpa de los gobiernos de turno, y asuma un liderazgo en la batalla por adecentar la función pública.

Para este cometido, la CGR merece la cooperación de los poderes del Estado, empezando por el Ejecutivo, y sin que se rezague el Poder Judicial y Legislativo en esta línea de acción, mejor aun cuando su fortalecimiento no generará más gasto público ni se excluirá del control del Congreso. Al respecto hay una norma cuya promulgación permitirá modernizar el Sistema Nacional de Control con el fin de reducir las inconductas funcionales y respaldar la lucha anticorrupción.

El tema es claro, como lo ha planteado el contralor general, Nelson Shack. Esa norma no solo serviría para modernizar el Sistema Nacional de Control, por supuesto logrando calidad en el servicio, celeridad procedimental, innovación en la gestión y eficiencia en el uso de los recursos que usa la CGR, sino que también permitiría el liderazgo predecible y oportuno de esta institución.

Lamentablemente, han sido sectores políticos adscritos a la corrupción y malos gobernantes los que le han venido bajando la llanta de la CGR. Pero para enfrentar esa suerte de boicot, que viene de malos funcionarios públicos, es conveniente, a la par de la dación de nuevas normas legales, la existencia de una voluntad política y la capacidad de decisión de los más altos funcionarios de la CGR y en la misma medida de las demás autoridades del Estado. Precisamente para esto la Constitución Política señala que la CGR es un ente superior de control, con autonomía e independencia de los poderes del Estado.

Por cierto, la corrupción campea si estos conceptos no forman parte de la práctica política; y será un gran daño para la República que lleguen al poder políticos inescrupulosos pues así esa gente solo se rodeará de malos elementos y traerá abajo la gestión pública, generándole mayores espacios a la corrupción.

Por eso para la CGR es urgente contar con normas que la pongan a punto frente a los nuevos tiempos, siendo menester atender la designación de dos vicecontralorías, medida propuesta en el Art.33 de la autógrafa de la ley, y no demandará recursos adicionales porque se financiará con la reorientación de su presupuesto. Esperamos que desde los más diversos niveles de la administración pública se tome conciencia del papel de la CGR y se sepa trabajar coordinadamente si queremos vencer al delito y la coima. No solo la Contraloría quiere ese tipo de cooperación, sino todo el país que quiere verla fortalecida.







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