URGE QUE EL CONGRESO DE LA REPÚBLICA REVISE EL TEMA

Reflexiones sobre el trasplante de órganos

Actualmente ocupamos el penúltimo lugar en cuanto a donación.



Aunque parezca de Ripley, luego de haber realizado la primera operación  en el hoy Hospital Rebagliati , después de 22 años de haber practicado innumerables operaciones de la más alta cirugía gastroenterológica, y  luego de haber ingresado al Senado de la República en 1980, me enteré, como miembro de la Comisión de Salud, que aún regía un obsoleto código sanitario.

Este código sólo permitía el trasplante de piel y de córnea, en razón de que la muerte de una persona se definía por la pérdida íntegra de todos sus órganos. Todo esto cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) hacía muchos años había definido que una persona estaba muerta cuando se constataba la muerte cerebral, y que en estas condiciones sí podía caber la posibilidad de realizar el trasplante de sus órganos, como actualmente rige. De inmediato presenté un proyecto de ley como miembro en minoría de la Comisión de Salud, que como era de esperarse produjo alboroto en el cotarro, tanto en lo que respecta a creencias religiosas, como jurídicas y psicológicas de las personas.

Luego de intensos debates, conseguí la aprobación de este proyecto de ley tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados y fue enviado al Poder Ejecutivo, el que lo promulgó mediante la Ley 23415, por el presidente Fernando Belaunde Terry. Luego, como senador de la mayoría presenté un proyecto modificatorio que tenía por objeto llenar vacíos en la anterior ley, fruto de haber contemporizado con aspectos que no satisfacían el objetivo de la ley.  Es así que se promulga la Ley 24703, por el presidente Alan García Pérez, pero previendo la resistencia del pueblo en general, introdujimos el artículo 11, cuyo objetivo era el que la ley no solo fuera de corto tiempo sino de largo alcance, con el objetivo de sensibilizar, educar y mentalizar a la juventud y al pueblo en general, sobre un acto que nos acerca a Dios al poder salvar una vida.

Para tal objetivo se creó una comisión múltiple que no solo estuviera compuesta por el Ministerio de Salud y la seguridad social, sino que como factor importantísimo interviniera el Ministerio de Educación, con el objetivo de inculcar al ciudadano peruano, desde la juventud, la importancia de la donación de órganos.

Con la costumbre que tenemos los peruanos de cambiar leyes buenas solo por el hecho de ser del anterior régimen, este artículo vital fue dejado de lado y se concentró solamente en EsSalud una oficina de difusión de la propaganda para captar donantes. La realidad ha demostrado en el curso de estos 50 años el error que se cometió como lo prueban las cifras que voy a dar.

Perú solo está antes que Bolivia en donación de órganos

En lo que respecta a donantes ocupamos el penúltimo puesto a nivel mundial. Solamente le ganamos a Bolivia con un 4/1000 habitantes en donantes, en comparación a cualquier país europeo. Por ejemplo en Alemania asciende a 45/1000 habitantes. Asimismo, en este momento EsSalud  presta servicios para los bloqueos renales a pacientes que necesitan ser sometidos a la hemodiálisis salvadora y que suman 11,000 incluidos los de entidades particulares. Estos pacientes requieren 3 hemodiálisis semanales, más los gastos de medicamentos, y se encuentran  prácticamente inválidos para poder trabajar.

Si hacemos un cálculo matemático, estas cifras constituyen un egreso de más de S/ 300 millones anuales. A todo esto debemos agregar que el Art. 11 de la Ley 24703 proponía la participación voluntaria de todos los medios de comunicación, para la propagación de un acto tan generoso que salvaría muchas vidas, mediante segundos o líneas de avisos televisivos que apoyen en forma constante la donación de órganos.

Debo dejar constancia que el Diario Expreso  hace poco ha magnificado y dado un ejemplo de lo que es practicar el buen periodismo, al informar  que el Instituto del Corazón (Incor) ha realizado en el curso de 24 horas dos trasplantes gracias a donantes. Esto también  demuestra que nuestros profesionales médicos están perfectamente habilitados para realizar cirugías tan delicadas.

Importante

Constituye pues de urgente necesidad la reposición del Art.11 porque el solo remitir a una oficina de EsSalud un problema tan grande, a pesar del empeño que puedan tener, seguirá siendo arar en el mar. Traslado al Congreso de la República para que se haga esta urgente reposición.

ADOLFO GUEVARA VELASCO – EXVICEPRESIDENTE DEL SENADO







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