Bebida bandera cuenta con un óptimo proceso de producción

Ruta pisquera en Lunahuaná

  • Fecha sábado 13 de enero del 2018 | 5:40 am
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Este valle tiene un clima adecuado para que las cepas ofrezcan su mejor presentación.

La Bodega La Palma es parada obligada en la ruta del pisco en la apacible Lunahuaná, capital turística y cultural de la provincia de Cañete, ubicada a 250 kilómetros al sur de Lima, donde existen decenas de bodegas cuyos piscos han sido galardonados en competencias nacionales e internacionales.  Orlando Candela, reconocido productor de este valle que atrae turistas nacionales y extranjeros, es consciente que las cualidades de los piscos y vinos que se producen en Lunahuaná los obliga a mantener altos estándares en todo el proceso de fabricación, que va desde el dedicado cultivo y cuidado de las vides que serán recolectadas y llevadas a la bodega.

“Despalilladoras y estrujadoras de última tecnología garantizan un proceso eficiente, donde el jugo es trasladado a los tanques de maceración donde se inicia, de forma natural, un proceso de fermentación que es controlado minuciosamente para evitar que el producto pierda los aromas naturales, que son el espíritu del pisco”, refiere Orlando Candela, gerente general de La Palma.

Perú es el único lugar del mundo que utiliza el jugo puro de uva, sin preservantes, ni saborizantes. El valle de Lunahuaná es el clima óptimo para el cultivo de los diversos tipos de uva, clásicas cepas, que se cultivan por más de 500 años y que son destinados a la fabricación del pisco. Sin embargo, en los distritos Lunahuaná, Pacarán y Zúñiga, se produce la variedad uvina, la cepa insignia de la zona, preferida por contener asombrosas cantidades de antioxidantes.

Para el entrevistado, cuando los jugos han alcanzado su punto óptimo de fermentación, es decir, los azúcares se han convertido en alcohol mediante la acción de las levaduras contenidas en la piel de la uva, se da inicio a la etapa final de la producción: el destilado, que consiste en calentar los jugos ya fermentados hasta el punto de evaporación, los vapores son enfriados mediante un serpentín y son condensados, obteniéndose, finalmente, nuestro afamado pisco. Aquí interviene la experiencia del fabricante, pues no todo el condensado puede ser utilizado y es gracias a un minucioso sistema de mediciones y comprobaciones, que se logra un producto de óptima calidad, entre 42º y 44º de alcohol, de grato aroma y excelente cuerpo y sabor.

“Este proceso es el que seguimos en la producción de nuestro pisco Golden y culmina con el traslado por un tiempo determinado, a tanques de reposo, construidos  en acero inoxidable, con la finalidad de que no afecten las calidades de aromas y sabores, garantizando la calidad y protegiendo la denominación de origen”.

Vendimia en Lunahuaná

Durante siglos la uva recolectada ha sido trasladada a los lagares, donde el jugo del fruto era extraído por un grupo de personas llamados “pisadores”, generalmente mujeres jóvenes, quienes, literalmente, pisaban la uva para la extracción del precioso jugo. Esta operación, hasta hoy, constituye toda una celebración y una fiesta llamada “La Vendimia” que se lleva a cabo en el mes de marzo y es una de las más esperadas y significativas de la región, donde además los productores eligen a sus reinas y reciben la visita de miles de turistas que recorren las bodegas pisqueras para deleitarse con las cualidades de nuestra bebida de bandera, precisa el alcalde de Lunahuaná, Félix Vicente.

 

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