COMETIÓ ASESINATOS SELECTIVOS A AUTORIDADES Y EMBOSCADAS A MILITARES

Mezzich: Enigma y crímenes

  • Fecha domingo 8 de octubre del 2017 | 10:16 am
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Dicen haberlo visto en Suiza pero analistas estadounidenses del Grupo de Trabajo sobre Incidentes Terroristas aseguran que Abimael Guzmán ordenó su muerte y la de “Nora” porque le restaban liderazgo.

Sin duda Maritza Garrido Lecca no fue la única terrorista surgida del sector socioeconómico medio alto que acabó seducida por la diabólica secta de Abimael Guzmán Reynoso (a) “presidente Gonzalo”.

Uno de los genocidas de mayor trascendencia en Sendero Luminoso y cuya existencia es un enigma es Julio César Mezzich Izaguirre, de quien algunos refieren haberlo visto en Zúrich, Suiza.

Sin embargo, analistas estadunidenses del Grupo de Trabajo sobre Incidentes Terroristas que han seguido paso a paso el fenómeno subversivo en el Perú sostienen que Mezzich fue asesinado por acuerdo de la cúpula senderista –igual que Augusta La Torre (a) “Nora”- porque se había convertido en un caudillo y restaba liderazgo al creador de la banda maoísta.

“El gringo”, como era conocido en la demencial organización, fue un alumno destacado de la Promoción 1963 “San Luis Gonzaga” del colegio jesuita La Inmaculada, donde estudió conjuntamente con el embajador Óscar Maúrtua de la Romaña, el economista Manuel Romero Caro y los exministros Carlos Blancas Bustamante y Luis Heysen Zegarra, ya desaparecido.

Al año siguiente de acabar su secundaria (1964), mientras estudiaba Premédicas en la Pontificia Universidad Católica fue atraído junto con Agustín Haya de la Torre y otros jóvenes de su generación por el movimiento izquierdista Vanguardia Revolucionaria, cuyo secretario general era Ricardo Napurí y tenía entre sus principales dirigentes a Edmundo Murrugarra, Ricardo Lets Colmenares y Jorge Villarán de la Puente, hermano de la exalcaldesa de Lima, Susana Villarán.

En 1965 se reunió en Mesa Pelada, Cusco, con Luis de la Puente Uceda, heredero de la hacienda Julcán (Huamachuco), quien el 12 de octubre de 1955 junto con Gonzalo Fernández Gasco fundó el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), según consta en los archivos del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE).

En 1970 abandonó los estudios universitarios y tras crear junto con Lino Quintanilla, entre otros, lo que llamó Vanguardia Revolucionaria Militar, se dirigió a las zonas andinas, donde reclutó campesinos que se sentían explotados por los latifundistas y con ellos realizó sangrientas invasiones a haciendas, asesinando a sus propietarios, especialmente en Pomacocha, Cangallo, Huascasancos, Totorilla, Iquiche, La Vega, entre otras regiones de Ayacucho y Huancavelica.

No solo se mimetizó cambiando los jeans, camisas finas y zapatos suizos “Bally” -con los que era visto todas las tardes en el “Cream Rica” de la avenida Larco- por ojotas, poncho y sombrero.

Empezó a chacchar coca y se casó con la hija del presidente de la comunidad de Cayapayoc, Andahuaylas, señala en un detallado informe José Páez Warton, analista del desaparecido Comando del Frente Interno (Cofi) del sector Defensa.

Páez indica que Mezzich “convirtió en casi inaccesibles para los foráneos las alturas de Andahuaylas dándoles características de zonas liberadas”.

Narra que, durante el velascato, Mezzich permaneció dos años en prisión y que una vez liberado, en 1978, lanzó una proclama de “unidad revolucionaria” que fue recogida por Guzmán quien vio en él carisma y dotes de estratega y el elemento que le faltaba a Sendero Luminoso para penetrar a fondo en las comunidades campesinas.

“Cuando en 1980 se inicia el terrorismo, Guzmán era el mando político, Osmán Morote Barrionuevo, el ideólogo, y Julio César Mezzich, el mando militar”, señala Páez en su informe.

ASESINATOS SELECTIVOS

Pese a la evidente presencia de Mezzich en Puno, el gobierno aprista no declaró el estado de emergencia. Entre enero y julio de 1986 las hordas genocidas a su mando cometieron 46 atentados que incluyeron más de un centenar de asesinatos de campesinos, miles de dólares en pérdidas y la incapacidad de continuar reproduciendo ganado vacuno, bobino y auquénidos.

El 9 de marzo al mediodía 60 terroristas, portando fusiles FAL y encabezados por Mezzich, dinamitaron diez locales públicos, incluyendo la Municipalidad de Ayaviri, causando pánico entre la población.

Meses después, el 2 de mayo, una veintena de sediciosos a órdenes del “gringo” destruyeron cuatro puentes de la carretera que conducía a Challavanca, Aymaraes (Apurímac), dejando aislada por semanas la capital del departamento. Ejecutaron atentados y crímenes en agravio de políticos y obligaron a renunciar al subprefecto Manuel Zevallos Araujo y al alcalde José Fuentes Diaz. Asimismo, a los gobernadores de Huancané, Pusi, Inchupalla, Comina, Rosaplata y a los regidores de Arapa, Pomata, Acora, Platería y Zepita. Según información recogida por agentes G-2 del SIE, Mezzich les envió mensajes amenazadores persuadiéndolos de “que estaban en la mira del ‘Ejército Guerrillero Popular’”.

Poco después, en vísperas de Fiestas Patrias, subversivos dirigidos por Mezzich, tras un largo reglaje de meses, cometieron una serie de asesinatos selectivos.

Entre sus víctimas estuvieron Leandro Osco Paniura, presidente de la comunidad Toraya; Varo Pasos Felices, juez de paz; Ubeldino Sánchez León, teniente gobernador; Gonzalo Torres Ascues, telefonista, y cuatro ganaderos.

El 26 de julio “el gringo” y sus huestes emboscaron a 27 kilómetros de Abancay un camión que trasladaba una tropa del Ejército a Chuquibambilla, disparando con una RPG una seguidilla de granadas, con las que mataron al teniente Luis Dávila Romaní, al suboficial Bernardo Estrada Hurtado y al soldado Eufanio Año Quispe. Reponiéndose de la sorpresa, los efectivos militares reaccionaron y causaron la baja de cuatro senderistas. Uno de ellos, cuando era conducido grave hacia la unidad de salud más cercana, dijo “yo solo obedezco órdenes del gringo”.

Como consecuencia de la escalda de crímenes propiciada por Mezzich, se declaró el estado de emergencia en Huancavelica.

El 19 de mayo 1989 a las diez de la mañana una veintena de terroristas, con Mezzich a la cabeza, asesinaron con una ráfaga de metralleta al alcalde de Azángaro, Marcelino Pachari Roselló, cuando inspeccionaba la reconstrucción de un puente que semanas atrás había sido volado por la banda maoísta. Boletines informativos elaborados por agentes G-2 del SIE indican que Mezzich antes de huir advirtió a los obreros diciéndoles que “no intenten reponer el puente si quieren seguir con vida”.

Dos días después atacó Ayaviri y dinamitó una empresa de desarrollo rural, asesinando personalmente a dos técnicos que lo increparon con gruesas palabras. Recién el 28 de ese mes el gobierno decretó el estado de emergencia en Puno y 500 militares ingresaron a Azángaro asumiendo el comando político militar.

MATARON A CIENTÍFICOS FRANCESES 

La primera quincena de mayo de 1989 la Policía recibió la denuncia de funcionarios de la embajada francesa  consternados por la desaparición de sus connacionales Christelle Belhelot y Stephania Marino.

Habían llegado al Perú para investigar y desarrollar programas destinados a la conservación de la biodiversidad en el ande. Eran expertos de La Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestre.

Semanas después un grupo de andahuaylinos se acercaron a la jefatura policial a cargo del comandante PNP Julio Del Carpio y le informaron muy alterados que en el fondo de una quebrada estaban los cadáveres de una pareja, sobre cuyos cuerpos había un letrero con la frase: “si son machos, vengan a recogerlos”.

El oficial al mando de 20 policías debidamente armados emprendió la búsqueda y al llegar a un recodo del camino que conduce al cementerio de Huamaca se encontró frente a frente con Julio César Mezzich, quien adelantándose le dijo: “Solo hemos venido a rezar a la tumba de la camaradas Judith Lagos y no deseo que termine en un derramamiento de sangre. En el fondo de la quebrada están los restos de las personas que usted busca, vaya con tranquilidad no se hará ningún disparo”.

El comandante PNP Del Carpio y sus hombres culminaron su misión, recogieron los cuerpos de la pareja y se retiraron. Fueron los últimos en ver al cabecilla senderista. De haber intentado detenerlo, hubieran sido masacrados, pues el área estaba llena de francotiradores.

EN 1989 EMBOSCADA A SOLDADOS EN BARRANCA

Julio Mezzich y su columna armada integrada por sujetos de entre 18 y 25 años reaparecieron el 12 de junio de 1989 al emboscar a una camioneta en la que viajaba el coronel EP José Valdivia Rodríguez, entonces jefe de la base antisubversiva asentada en Barranca, en el norte de Lima.

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CÉSAR REÁTEGUI

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