SEGÚN “EL DIARIO”, LIDERESA DE HUAYCÁN ERA “INSTIGADORA DE LA REPRESIÓN Y LAS RONDAS URBANAS”

Sendero Luminoso masacra a Pascuala Rosado

Sus asesinos fueron condenados a 30 años de prisión por un tribunal militar, pero la Sala Nacional de Terrorismo los liberó durante gobierno  de Alejandro Toledo.



Con la detención de Abimael Guzmán y la cúpula genocida de Sendero Luminoso no cesaron los asesinatos selectivos contra dirigentes y líderes barriales que se oponían al demencial “pensamiento Gonzalo”.  El 6 de marzo de 1996 fue victimada Pascuala Rosado Cornejo, dinámica secretaria general de la Comunidad Urbana Autogestionaria de Huaycán.

El repudiable crimen ocurrió aproximadamente a las siete de la mañana cuando la lideresa comunal salió de su domicilio para dirigirse a su centro de labores. Como habitualmente lo  hacía, enrumbó hacia el paradero de los minibuses de servicio público ubicado a escasos metros de la puerta de ingreso al mercado de la avenida 15 de Julio.

En esas circunstancias, cuando se disponía a abordar un vehículo, fue interceptada por sicarios de Sendero Luminoso recibiendo un mortal disparo en la frente. Una de sus hijas, quien presencio el vil atentado, le dijo a la Policía Antiterrorista que “dos hombres la agarraron de los brazos por detrás y una mujer se paró delante de ella diciéndole: ahora vas a morir”.

Refirió que su mamá se enfrentó a esa mujer y le dijo: “haber mátame pues”. Según el testimonio, la fémina le dio una cachetada y le disparó. Al final la víctima recibió varios balazos; y cuando se hallaba tendida en el suelo (tal como ocurrió con María Elena Moyano en Villa El Salvador) uno de los terroristas le lanzó una carga de dinamita a la altura del vientre haciéndola volar en pedazos.

Ante la consternación de los comerciantes y vecinos del lugar, los senderistas hicieron varios disparos al aire y dieron vivas a Abimael Guzmán y a la denominada lucha armada. Luego lanzaron volantes amenazadores en los que señalaban que la guerra contra lo que denominaban como  reaccionarios iba camino al triunfo y se dieron a la fuga.

Por las primeras  manifestaciones que dieron los testigos ante la Dirección contra el Terrorismos (Dircote), se pudo determinar las características físicas de los terroristas: dos hombres de tez mestiza y una mujer de idéntico color de piel, de aproximadamente veintiocho años de edad.

Asimismo, se supo que Pascuala Rosado había permanecido varios meses en Chile debido a las permanentes amenazas de muerte que recibía mediante misivas y llamadas telefónicas.

Los autores

Después de un largo seguimiento del caso, la detención de varios sospechosos y horas de interrogatorio, la policía determinó que el asesinato de la lideresa comunal de Huaycán fue ordenado por el Comité Regional Metropolitano que dispuso que la llamada “Red Móvil” planificara y ejecutara el crimen.

El subversivo conocido con el alias de “Carlos”, mando político de dicha organización criminal, coordinó las acciones para darle muerte a quien consideraban “reaccionaria y enemiga del pueblo”.

Antes del atentado, los terroristas se reunieron varias veces en la vivienda del senderista “Felipe” ubicada en la propia comunidad de Huaycán. Allí ultimaron los detalles luego de efectuar, durante un mes, un acucioso reglaje a la lideresa popular. Finalmente se eligió el día y hora del atentado y se designó a los elementos que ejecutaron el asesinato.

INVESTIGACIÓN

Los encargados de la investigación del homicidio de Pascula Rosado revelaron -como consta en los archivos de la Dircote-  que el terrorista llamado “Máximo” tuvo participación en el planeamiento del atentado.

El reglaje estuvo a cargo de una veintena de elementos del “Destacamento Zonal Este” y se estableció  que en la ejecución directa participaron “Fedor” (mando militar), quien en esa ocasión portaba una pistola automática. También, los terroristas conocidos con los alias de “Isaías” y “Lucy”. Como elementos de contención actuaron “Saúl” y “Oscar”, quienes en el momento de los hechos simularon ser vendedores ambulantes.

Tal como sucedió en el caso del magnicidio de Pedro Huillca Tecse, en su edición del 18 de mayo de 1997 “El Diario”, vocero oficioso de Sendero Luminoso, reivindicó el homicidio de la lideresa popular.

Así a las pocas horas de perpetrado el crimen que segó la vida de Pascuala Rosado, el referido medio de comunicación  publicó en su primera plana lo siguiente: “Huaycán: Activistas del Ejército Popular de Liberación (EPL) aniquilan de dos balazos y dinamitan el cuerpo de la instigadora de la represión y rondas urbanas de la zona de Huaycán Pascuala Rosado”.

Anularon la sentencia

A los terroristas que acabaron con la vida de Pascuala Rosado (entre los que se encontraban un obrero de construcción civil y dos estudiantes de la Universidad Guzmán y Valle  conocida como La Cantuta), tras haber sido procesados y encontrados culpables en el fuero militar que les impuso una condena de treinta años, se les derivó al fuero común ni bien asumió el poder Alejandro Toledo.

Allí, gracias a los auspicios de cierta ONG que operaba como brazo legal de Sendero Luminoso, se les transfirió a la Sala Nacional de Terrorismo en mérito al Decreto Legislativo N° 922 que declaró la nulidad de la sentencia condenatoria dictada por el Tribunal Militar contra los sindicados por la Policía Antiterrorista como autores del atentado.

A criterio de los  analistas del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) que investigaron el asesinato a Pascuala Rosado y tuvieron contacto con la población de Huaycán, el atentado contra la lideresa fue una respuesta a su abierta oposición a Sendero Luminoso.

Pascuala no rechazaba conceder ninguna entrevista a los medios de comunicación para cuestionar al grupo terrorista. De esa manera, su irrefutable liderazgo carismático así como su respaldo a la política antisubversiva del presidente Fujimori dieron lugar a que la cúpula terrorista decretara su sentencia de muerte.

Intensa labor

Desde sus inicios, como secretaria general de Huaycán (designada como tal el 16 de mayo de 1991) Pascuala Rosado generó una serie de beneficios para su comunidad propiciando talleres de aprendizaje de costura para las madres solteras y creando fuentes de trabajo. Durante su gestión se construyó el Instituto Superior Tecnológico y el Hospital Materno Infantil de la zona.

Se realizaron obras de agua potable y alcantarillado, instalaciones de redes de luz eléctrica y se organizaron las rondas urbanas para apoyar a la policía en la lucha contra la delincuencia y el terrorismo.

Ello dio lugar al apoyo y respaldo del entonces presidente Alberto Fujimori que en más de una oportunidad elogió el dinamismo de Pascula Rosado que además ya se perfilaba como candidata a la alcaldía de Santa Anita.

Sendero Luminoso reaccionó de inmediato y, desde “El Diario”, empezaron a difamarla acusándola de malversación de los fondos de la comunidad de Huaycán. El 4 de abril de 1992 el vocero oficioso de Sendero Luminoso la acusó de estar coludida con el gobierno “dictatorial de Fujimori”, es decir, de ser una “cabeza negra” (traidora).

También fue culpada de haber coordinado con el General EP (R) Luis Pérez Documet, entonces jefe de la División de Fuerzas Especiales del Ejército (DIFE), la instalación de una base militar y la primera comisaría en su localidad. Lo cual se hizo realidad con el apoyo y muestra de agradecimiento de la población.

El 25 de abril de ese año un grupo se senderistas lanzaron dos bombas molotov contra la casa de Pascula e hicieron varios disparos que impactaron en el frontis de su vivienda. Sin embargo, la presencia de su esposo Flavio Olazábal y de numerosos vecinos motivó la huida de los atacantes.

CÉSAR REÁTEGUI







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