EL TONEL DE DIÓGENES

SOSPECHOSO

No ocultamos que sentimos vergüenza ajena cuando seguimos por un rato la comparecencia de la lideresa fujimorista ante la comisión parlamentaria que investiga las tropelías perpetradas en el país por los involucrados en la megaoperación “Lava Jato” brasileña. Como los padres y madres de la patria no tienen por ahora más indicio que la célebre frase “Aumentar Keiko 500 y yo voy a hacer visita” apuntada en la agenda del extodopoderoso Marcelo Odebrecht, la compareciente naranja se paseó a sus anchas negando, callando o afirmando a su regalado gusto. Cualquiera con un mínimo de olfato inquisidor comprende que en esas condiciones la citación era prematura y estéril, salvo que el objetivo perseguido por la mayoría de los miembros de la comisión fuese, precisamente, pretender “lavar” a la interrogada antes de tiempo. Confiamos en que la información corroborada en este caso y en todos los demás se pueda obtener más temprano que tarde gracias, principalmente, a la cooperación de la fiscalía brasileña –y de la prensa–. Entretanto, vale recordar algunas cosas que se han conocido del Brasil.

Emilio “Emil” Odebrecht, patriarca del conglomerado Odebrecht y padre del reo Marcelo, muy suelto de huesos declaró judicialmente que el ilegal financiamiento electoral era una práctica en la empresa desde hace “30 años atrás” y que todo el mundo “lo conocía”. Marcelo, por su parte, bajo delación premiada, ha declarado que en el Perú “sí apoyábamos a los principales candidatos (…) con seguridad apoyamos en esas elecciones del 2011, debemos de haber apoyado a Keiko (…)”. Por supuesto, lo dicho por los dos personajes de marras no basta, se requiere corroborarlo con pruebas materiales y documentarias que prueben la “ruta del dinero”, pero no es poca cosa que para padre e hijo este tipo de “contribución” corrupta fuese una práctica sistemática, generalizada y global.

Sergio Moro, el súper juez al frente del megaproceso “Lava Jato”, ha manifestado, por su lado, su desconfianza sobre la utilidad de las investigaciones parlamentarias cuando altos funcionarios públicos, políticos y empresarios de todo color y condición están tan comprometidos. Refiriéndose a su país dijo: “se creó una comisión parlamentaria investigadora y luego se descubrió que uno de sus miembros aprovechó la oportunidad para solicitar pago de sobornos a los contratistas involucrados (…)”. Por si acaso, nada insinuamos al respecto, y lo dejamos allí por el momento. ¡Amén!

 

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