EL DERECHO ABSOLUTO DE DESTINACIÓN

WALTER MENDIZABAL

La teoría del “Derecho absoluto de destinación” fue fundamentada por Wilburg y Ernst von Caemmerer , señalando  que, “el sujeto que explota sin autorización un derecho absoluto ajeno, adquiere algo que de acuerdo al contenido de destinación de ese derecho, pertenece al titular respectivo. El tercero, como resultado de la intervención en el derecho ajeno, se enriquece injustificadamente a costa del  titular y por tanto se obliga a la restitución de ese enriquecimiento” Haber tengamos como ejemplo el artículo 923º del Código Civil: “La propiedad es el poder jurídico que permite usar, disfrutar, disponer y reivindicar un bien. Debe ejercerse en armonía con el interés social y dentro de los límites de la ley.” Cuando se dice que es absoluto es por su efecto erga omnes y por cuanto contiene los poderes subjetivos más connotativos (ius utendi, frendi, disponendi y vindicandi), mas no que, el propietario pueda hacer lo que quiera sin ninguna restricción (léase el artículo 70 de la Constitución).

Porque el tercero no tiene legitimidad sobre un bien (art. 885 y 886 del C.C.) sino media la dación del propietario ningún ajeno podría usar o disfrutar del bien, ni mucho menos vender o reivindicar el predio por ejemplo, y si fuese el caso que ese ilegitimado aprovechara frutos patrimonialmente hablando el inmueble que no le pertenece, pues debe restituirlo a su titular, allí es donde origina a cargo del tercero, el deber de restitución el provecho cuantificable, es porque el tercero no podría quedárselo pues no existe una causa jurídica que lo legitime (que es un elemento de las obligaciones, contratos, derecho real, o  acto jurídico en general). Lógicamente el tercero ostenta el otro Derecho Real principal que es la posesión por tanto en el presente caso estamos delineando lo contenido en el Artículo 910º del C.C. “El poseedor de mala fe está obligado a entregar los frutos percibidos y, si no existen, a pagar su valor estimado al tiempo que los percibió o debió percibir.”

Es así que, el derecho absoluto, desde la posición teórica de la destinación, sólo el titular tiene todas las facultades en exclusividad, debiéndosele, por parte del tercero intromisor,  restituírsele los frutos, v.gr. ganancias por parte del sujeto ajeno o ilegitimado. Dado el ejemplo de la propiedad, como también sería respecto al derecho a la imagen como un elemento intrínseco de la personalidad o  cualquier titularidad que tenga la etiqueta de exclusividad del bien sea patrimonial o extrapatrimonial. Por cierto, y en otra línea de pensamiento, siempre extiendo mi crítica a que los Derechos de autor o concesiones mineras sean considerados como bienes dentro de los Derechos Reales… ¡Por ser Derechos!, léase el Derecho Civil Alemán, por ejemplo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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