UNIDAD Y ACCIÓN FRENTE A LA ADVERSIDAD

La lamentable tragedia que vive el Perú, afectado en gran parte por lluvias que provocan huaycos y arrasan con todo a su paso, se ha intensificado en los últimos días haciendo colapsar puentes y aislando a varias ciudades norteñas de cualquier conexión terrestre. En esta etapa Lima se ha visto también golpeada; además de los distritos directamente comprometidos por los  desbordes también se ha quedado sin agua casi toda la ciudad por varios días; excepto por algunas horas que el servicio se restableció y por el apoyo del reparto del líquido elemento con cisternas; siendo esto último claramente insuficiente.

Ante una alarmante inacción inicial del Gobierno y de PPK -y también de los alcaldes hay que decirlo- luego hemos visto que las medidas empiezan a implementarse por parte del ejecutivo, anunciándose un presupuesto de 2500 millones para la reconstrucción, que -aunque siendo insuficiente- ya es una primera señal positiva. Ante el hecho que el clima no mejora y sigue castigando al Perú, se hace necesario e indispensable ponerle pausa a cualquier disputa política o pelea menuda originada por distancias de pareceres entre distintas corrientes de opinión; esas circunstancias o situaciones luego se resolverán o reiniciarán en debate en un momento oportuno, que sin duda éste no es; deben quedar ahora en un segundo plano. En este instante necesitamos ser como bien ha propuesto el Ejecutivo: “Una sola fuerza”, un solo puño que logre hacerle frente de la mejor manera a estos desastres y disminuir el impacto en pérdidas humanas y materiales. Hay que dejar de lado, mientras la emergencia se siga presentando en estas magnitudes, cualquier tema que nos divida. La unidad es fundamental y sagrada en estos momentos.

Esto debe complementarse con la acción concreta de la sociedad civil: iglesias, comunidades universitarias, partidos políticos, etc; todos aportando un granito de arena, donando agua, víveres, uniéndonos a voluntariados de apoyo a las zonas afectadas; no importa ahora donde cada uno de nosotros se encuentre estimado lector, todos podemos hacer algo para colaborar con aquellos que lo han perdido todo. Es momento de que la solidaridad se convierta en un valor máximo por encima de cualquier otro. Acción frente a los embates de la naturaleza. Acción ante un momento difícil. Pero acción desinteresada, no aprovechamiento vil y ruin para fines de promoción personal o de grupo, solidaridad y fraternidad sin condicionamientos ni usufructo político de contrabando.

Finalmente a aquellos que creemos en Cristo, nos toca también mantener fuerte la fe y orar para que Dios nos llene de serenidad y firmeza para iniciar la reconstrucción. Así como nos levantamos en los 80s de este mismo fenómeno, nos levantaremos esta vez; ya que el Perú lo forjaron hombres y mujeres que no se rinden ante la adversidad.

                                    (*) Coordinador del Centro para la Democracia Social

 

Noticias relacionadas

Noticias de una categoría relacionadas

Top