Fabiola Morales Castillo

Acerca de Fabiola Morales Castillo:

Catedrática Universitaria, Doctora en Comunicación y Ex-Parlamentaria (2001-2011)

UN LÍDER EN EL CORAZÓN DE TODOS

Daniel Peredo, el periodista deportivo que acaba de fallecer a los 48 años, repentinamente, “vivía para la noticia, vivía para el fútbol, vivía para los hinchas”, así lo reconocemos todos. Es por eso que el 19 de febrero, los medios de comunicación se detuvieron para dedicar gran parte de sus espacios informativos a recordar a esta gran persona que fue un gran comunicador.

Peredo estuvo consciente siempre de cuál era su misión en la vida. Casado, padre de dos niñas –de quienes hablaba con profundo cariño, como también de su esposa, cuando lo entrevistaban– estaba convencido de que, desde su micrófono que “hacía poner la piel de gallina”, podía mejorar a nuestros jugadores de fútbol. Como que lo hizo y, en gran parte, debemos agradecerle que después de más de 30 años, el Perú haya vuelto a participar en un campeonato mundial de fútbol.

Un periodista vale lo que valen sus fuentes y quienes trabajaron con él dicen que el primero en saber cuál era la alineación para los partidos de la Selección Peruana de Fútbol era él. Sabía preguntar, contrastar fuentes, insistir, llamar… hasta conseguir la información que tantas veces solo él la conocía con seguridad y, solo cuando tenía esa seguridad, lanzaba la información, con la certeza de que era verdadera.

Daniel dominaba la prensa escrita y televisiva tan bien como la radial. Micrófono en mano, vibraba, narraba, comentaba los partidos con garra y pasión; como también con conocimiento del juego, memoria extraordinaria, gran sentido del humor y creyendo siempre en el triunfo de la selección. Convencido d que “ya venía el gol” y que los jugadores iban a “crecerse en la cancha” porque siempre apostó por ellos, los supo motivar, como el mejor de los entrenadores, aun en sus peores momentos.

Deseaba siempre que el equipo peruano gane y que gane el Perú. Y lo quería desde el alma, por eso era un periodista propositivo que tenía una actitud analítica, reflexiva, con argumentos y respuestas para que mejoren los jugadores, mejore el equipo peruano, para que el respaldo de los hinchas fuera más allá de cualquier pesimismo de “brujos pendencieros”, a diferencia de los vaticinios negros, de otros periodistas deportivos.

El elevado reconocimiento que ha recibido de sus colegas, de todo el mundo del deporte y de los peruanos, se debe a sus valores de líder, un líder popular del deporte más popular y querido; porque el fútbol y, cuando juega nuestra selección, como si tratara de magia o de un conjuro, une al país, como pocos acontecimientos lo hacen.

Antes de partir a su última morada, “el cabezón” ha reunido a muchos en su velatorio, su misa de cuerpo presente en la Iglesia de Fátima y en el Estadio Nacional, donde ha dado varias vueltas a la cancha, como un gran campeón. En el mejor momento de su vida y su profesión ha partido Daniel, por la sencilla razón de que, desde el Cielo, ayudará más a que en Rusia, la Selección Peruana brille más, como todos lo deseamos. Un abrazo para su familia y la familia del deporte peruano.

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