IKAMIABA: LA PINTURA DE VÍCTOR ESCALANTE

Conozco a Víctor Escalante hace 28 años. Él a mí desde hace tres. Fue en un libro cuando lo vi por primera vez en una foto sobre un puente de Europa acompañado de Arturo Corcuera y César Calvo. Años después, con motivo de la organización del I Festival Primavera Poética fue Arturo Corcuera quien me lo presentó para que se integre al equipo y nos honre con el concepto gráfico del evento. Víctor aceptó y desde entonces me une a él no sólo la admiración por el artista sino el respeto a su calidad como persona: un hombre que desde sus inicios le entregó a los escritores la magia de su talento. Víctor Escalante fundó el sello Arte Reda con el que publicó una serie de poemarios, ha participado en la fundación de varias revistas y periódicos. Quienes lo conocemos sabemos que tenemos en él a un hombre consecuente con un estilo que ha madurado como una de las propuestas más originales del arte latinoamericano. Su apuesta por recuperar nuestro pasado sin acudir a las formas clásicas, ha hecho de su pintura un trabajo que difícilmente podríamos asociar a las tendencias del abstracto. Su atrevimiento al retratar a los incas -“Panacas Reales”- con una técnica que va más allá de lo figurativo o su originalidad al proponer una forma de escritura inspirada acaso en jeroglíficos lo ubica como un pintor a quien no podemos encasillar en registro alguno, por eso ahora no sorprende que durante los últimos años haya estado concentrado en culminar los cuadros de última exposición: “Ikamiaba”, o “río Amazonas” como le llamaron a esa enorme serpiente de agua las tribus de nuestra época prehispana, que se inaugura hoy, a las siete de la noche, en la Galería Artes Visuales del Centro Cultural Ccori Wasi de la Universidad Ricardo Palma. Allí estaremos, Maestro.

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