Jose Luis Patiño

Jose Luis Patiño

AL FINAL DEL TÚNEL

Acerca de Jose Luis Patiño:

Periodista y analista económico y financiero, con más de 25 años de ejercicio profesional en diversos medios periodísticos (prensa, radio y TV), como Diario EXPRESO, RPP Noticias, Canal 7. Ganador de 4 premios nacionales de periodismo por sus investigaciones especializadas.

Trinchera de francotiradores

Nuestras prioridades como sociedad están tan mal enfocadas que los hechos más saltantes destacados de la VIII Cumbre de las Américas por parte de los medios de comunicación fueron lo que hizo, miró, comió, vistió y dejó de hacer Ivanka Trump; la ausencia de Nicolás Maduro y las escaramuzas de sus minúsculas huestes enviadas por el dictador; y las transmisiones sosas, descontextualizadas, frívolas y aburridas de las cadenas televisoras y radiales de algunas presentaciones, discursos y reuniones del cónclave internacional.

Lo paradójico del caso es que el tema central de la Cumbre tuvo que ver con la forma como las sociedades y gobiernos del hemisferio encuentran fórmulas para luchar contra el cáncer de la corrupción que, en muchos casos, viene haciendo metástasis en la estructura de los Estados miembros de los países de este vecindario llamado América.

En ese sentido el periodismo ha caído en el juego de la clase política de banalizar y caer en el simplismo de lo superficial y lo anecdótico, situación que facilita la manipulación de la denominada lucha anticorrupción por quienes buscan tapar sus relaciones de dependencia con las mafias enquistadas en el sector público y privado.

La mayoría de medios de comunicación bajo esta perspectiva continúa siendo usada como herramienta para animar este barrio de broncas donde las principales bandas de mafiosos intentan desviar la atención pública atacando a sus adversarios de turno, con lo cual se genera una sensación de impunidad generalizada.

En este contexto, poco o nada ayuda ese pensamiento de “periodismo trinchera” que eufemísticamente es volanteado por algunos sectores de la prensa que se creen dueños de la moral, cuando justamente direccionan investigaciones sobre la base de sus preferencias ideológicas o ese falso espíritu de cuerpo que solo sirve de anteojeras que anulan la perspectiva y la profundidad en el desarrollo del ejercicio periodístico.

El periodismo del siglo XXI requiere de un cambio tan o más sustancial de lo que exigimos a la clase política dirigente y eso pasa por una mayor y mejor profesionalización de quienes hoy tienen el privilegio de trabajar en un medio de comunicación. La esencia del periodismo es la libertad de conciencia con un fuerte dosis de humanismo y respeto a los valores ciudadanos. Un periodismo “de trinchera” solo sirve a quienes buscan mantener una guerra sin cuartel y contar siempre con un selecto equipo de francotiradores mediáticos para tumbarse a sus opositores.

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