"VAMOS PERÚ"

EL JUEVES MÁS TENSO DE TODOS

El tema dominante por estos días en el Perú es la delicada situación política ante la posibilidad de que el Congreso declare la vacancia del Presidente de la República, Pedro Pablo Kuzcynski. Es difícil ser objetivo, pues muchas veces la opinión depende de nuestras simpatías personales, pero vale la pena hacer el esfuerzo y realizar algunas precisiones a comentarios que vienen circulando por diversos medios.

Si se declara la vacancia, ¿estamos frente a un golpe de Estado o un atentado contra la institucionalidad democrática? La respuesta es no. La figura de la vacancia por causal de incapacidad moral permanente está prevista en inciso 2 del artículo 113 de la Constitución Política vigente. Si se aplica, no hay golpe, solo estamos ante un procedimiento constitucional. ¿Y qué pasa entonces? La Constitución también ha previsto que en caso de producirse la vacancia, asume el primer vicepresidente, es decir el señor Martín Vizcarra, quien debería completar el periodo para el cual fue elegido PPK.

Más golpista, temerario y atentatorio contra el orden constitucional, aunque sea un argumento efectista ante la opinión pública dado el descrédito de la clase política en general, es promover que sin mediar razón alguna, los vicepresidentes de la República no acepten el encargo que la misma Constitución les confiere, solo para obligar a “que se vayan todos”. De más está decir que ante el abanico de posibilidades que se nos presentan, el menos conveniente para el país es el de adelantar las elecciones generales, con toda la incertidumbre que ello conlleva.

Otra frase que es frecuentemente utilizada por estos días es la que hace referencia al “debido proceso”. Al respecto, ya está previsto que de acuerdo al reglamento del Congreso, PPK ejerza su derecho de defensa y al debido proceso, al presentarse con su abogado ante el pleno del Congreso para ofrecer las explicaciones y argumentos que considere convenientes.

Seamos claros, a nadie le gusta y al Perú no le conviene mostrarse al mundo como un país donde los presidentes terminan presos, enjuiciados o vacados del cargo. Pero si eso ocurre porque ellos mismos dan motivo, no queda otra. Peor es pasar por agua caliente la comisión de delitos o aceptar que los gobernantes le mientan o le cuenten medias verdades al país. Lo cierto también es que los principales perjudicados son los ciudadanos de a pie, quienes ya empiezan a sufrir los efectos económicos de la tormenta política de estos días.

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