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LA CRISIS DE LOS SERVICIOS DE SALUD PÚBLICA

Mientras los políticos se enfrascan en extensos debates por temas ajenos a las necesidades prioritarias de la población peruana, tenemos casos extremadamente graves como el de la salud pública. El Seguro Social, el Sistema Integrado de Salud (SIS) y la atención en los hospitales del Ministerio de Salud dejan mucho que desear para un país que pretende salir del subdesarrollo. Quienes sufren las peores consecuencias son los ciudadanos que por razones económicas no tienen acceso a servicios privados de calidad.

Recientes estudios de la Defensoría del Pueblo reflejan cifras escalofriantes. Por citar algunos ejemplos difundidos ayer, tenemos que ningún establecimiento de Ica, Ucayali, Cusco, Piura, La Libertad, Lima Metropolitana y Puno tiene insumos para el lavado de mano y menos del 50 % de establecimientos en Piura y San Martín tienen guantes y mascarillas. El 21.7 % de hospitales no cuenta con ambulancia propia operativa; y si la tienen, el 13.5 % de las ambulancias no se encuentran debidamente equipadas. Asimismo, el 36 % de establecimientos de Lima Metropolitana no cuenta con ambulancia propia y operativa.

El 23.2 % de los establecimientos no cuentan con planes de contingencia actualizados (contra sismos, incendios, lluvias, heladas/friajes). El 23.7 % (47) no ha identificado zonas de seguridad. De más está decir que en caso de un sismo de grado 8, las estructuras de muchos hospitales de Lima y Callao colapsarían. En el tema de la desnutrición, se ha mejorado mucho, pero aún tenemos un 43.6 % de niños de 6 a 35 meses y 59.3 % de niños entre los 6 y los 12 meses que sufren anemia.

Sin necesidad de estudios, los peruanos saben que deben amanecer en la intemperie  realizando inmensas colas para conseguir atención en un establecimiento público de salud. Deben esperar semanas para realizarse análisis y programar nuevas citas. Conseguir cama para una intervención quirúrgica o referencia para trasladar pacientes es casi un milagro. Incluso en los establecimientos altamente especializados, que cuentan con atención de muy buena calidad, como INCOR, Neoplásicas o el INO, el acceso es muy limitado y no cubre la demanda existente. En el tema de salud mental, estamos prácticamente en cero.

El sistema de salud en el Perú se encuentra gravemente enfermo. Requiere atención inmediata, urgente. Del Gobierno en primer lugar, pero también de toda la clase política, que anda entretenida o distraída en discusiones, denuncias y pugnas por el poder. Sumar esfuerzos para revertir esta situación debería ser su prioridad.

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