VAMOS PERÚ

VIOLACIÓN DE MENORES, ¿QUÉ PODEMOS HACER?

La indignación general ante los recientes casos de violaciones a menores de edad ha actualizado la discusión sobre la pena de muerte en el Perú. La gran mayoría de ciudadanos, incluyendo al ministro de Justicia, está de acuerdo en su aplicación. Sin embargo, la principal traba la constituyen los “derechos humanos” de los abusadores o la posibilidad de algún error judicial que no sea susceptible de ser corregido. Argumentos consistentes, sí, pero ¿cómo quedan los derechos humanos del niño violado? ¿Qué de los padres de familia cuyos hijos sufren una agresión de esta magnitud?

No es la primera vez que se discute la posibilidad de aplicar la pena capital en nuestro país. Son varios los proyectos de ley que luego de ardorosos debates fueron encarpetados sin una decisión final. No se trata de caer en el populismo ni sacar provecho político con un tema tan delicado, pero algo tenemos que hacer pronto. Es cierto que si decide implementar la pena de muerte, el Estado Peruano deberá cumplir un procedimiento que demanda por lo menos dos años, entre la denuncia del Pacto de San José y la modificación de la Constitución Política vigente. Mientras eso ocurre, ¿cuántos niños más serán violados en el Perú? ¿Podemos seguir esperando?

Hagamos algo viable, pero ya. Una acción inmediata sería la aprobación de la castración química como medida complementaria a la cárcel para violadores y pedófilos. No es la solución óptima ni definitiva, pero resulta mucho menos controversial que la pena de muerte. Actualmente existe en el Congreso un proyecto de ley cuya discusión debería ser prioritaria, si hay la voluntad de sintonizar, ahora sí, con el clamor de las grandes mayorías.

Como en muchos casos, nosotros también podemos ayudar, con prevención desde el hogar: dialogue siempre con sus hijos, nunca los deje solos, enséñeles a no quedarse callados ante cualquier insinuación o intento de agresión,  muéstreles los riesgos que hay en internet. Aprenda a reconocer cualquier conducta extraña que pudiera revelar que el menor está siendo abusado. Desconfíe hasta de sus propios familiares, pues la experiencia enseña que un gran porcentaje de violaciones de menores son perpetradas por personas muy cercanas. Los medios de comunicación, también deben emprender campañas publicitarias preparadas por equipos de psicólogos y comunicadores, que nos brinden pautas claras de cómo evitar y afrontar un caso de violación de menores. Todos, absolutamente todos, debemos hacer algo.

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