Luis Garcia Miró Elguera

Luis Garcia Miró Elguera

EL MUNDO AL REVÉS

Acerca de Luis Garcia Miró Elguera:

LA COMISIÓN LAVA JATO

En el Perú estalló la Caja de los Truenos como consecuencia del nerviosismo que se desató entre la cúpula política nacional –y parte del empresariado– tras el impacto que generó una segunda racha de megacorrupción, que solamente pudo conocerse gracias a que en abril de 2017 se hizo pública una transacción entre el gobierno de EE.UU. y la firma Odebrecht, para solventar diversos episodios de corrupción en los cuales incurrió aquella empresa brasileña alrededor de sendos contratos de obras ejecutadas en ese país, por lo cual se le obligó a abonar, en calidad de indemnización, la suma de US$ 2,600 millones pagaderos en 20 años. La primera era de corrupción moderna que conoció el Perú fue durante el fujimontesinismo. Quedó grabada en elocuentes videos.

La historia es fundamentalmente la misma ayer y hoy. Aunque hay matices entre una y otra. El fujimontesinismo dilapidaba libremente los fondos públicos gracias a que tenía el control mayoritario del Congreso, impidiendo así la obligación constitucional del Legislativo de fiscalizar al Ejecutivo. Hoy ocurre todo lo contrario. Si bien no aparecen pruebas que confirmen actos de corrupción cometidos por esta gestión de gobierno, hay indicios de que el presidente Kuczynski tuvo participación en diversas actividades tramitadas por Odebrecht –la misma constructora venal penalizada por EE.UU.- durante sus gestiones como premier, ministro de Economía y presidente de Proinversión en la época toledista. Por tanto son huellas que deben investigarse judicial y políticamente.

Ahora bien. ciertamente las averiguaciones sobre probables implicancias de tipo penal que pudieran involucrar al primer mandatario las resolverá el Poder Judicial. Pero hay responsabilidades políticas, según diversas versiones que han aparecido relativas a la gestión de PPK como funcionario público durante el régimen Toledo. Y esa indagación le compete exclusivamente al Poder Legislativo, conforme manda la Constitución. Sin embargo el Ejecutivo viene haciendo lo imposible por continuar dándole largonas.

Por lo pronto ahora sus voceros en el Parlamento –al unísono con la izquierda– han pedido la renuncia de la congresista Rosa Bartra, que preside la comisión investigadora del caso Lava Jato. El argumento es que, al igual que el presidente Kuczynski, Keiko Fujimori recibió prebendas de Odebrecht para financiar su campaña presidencial. Por tanto Bartra actuará como escudera de Keiko.

Pero el oficialismo olvida que solo dos de siete integrantes de la Comisión Lava Jato representan al fujimorismo, y que dicho grupo de trabajo investiga, entre otros, al presidente Kuczynski por actos que validó siendo premier, ministro de Economía y presidente de Proinversión durante el régimen toledista. Vale decir, siendo hombre de máxima confianza de un mandatario prófugo de la Justicia a quien se le viene procesando por gravísimos delitos de corrupción. Por si fuera insuficiente, a Kuczynski también lo examina el Congreso por una eventual relación mercantil con Odebrecht –a través de su empresa Westfield y otras como First Capital, etc. en las que participa– tanto mientras fue funcionario público del régimen toledista como cuando dejó de serlo durante en ese mismo período.

El Perú demanda conocer sólo la verdad y toda la verdad

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