Luis Garcia Miró Elguera

Luis Garcia Miró Elguera

EL MUNDO AL REVÉS

Acerca de Luis Garcia Miró Elguera:

LA TRAUMÁTICA AGONÍA PRESIDENCIAL

¿El presidente Pedro Pablo Kuczynski está enterado de los karmas que confronta por su obstinación en continuar gobernando el Perú tras los últimos acontecimientos que han puesto de vuelta y media al país? Hagamos memoria. PPK estuvo a punto de ser vacado por sus persistentes evasivas alrededor de sendos incidentes que lo vinculan al affaire Lava Jato. Igualmente recordemos la emblemática jornada parlamentaria del jueves 21 de diciembre cuando el Congreso de la República sometiera a votación el pedido de vacancia presidencial, moción desaprobada porque faltaron diez votos de acuerdo al Reglamento. Esos diez votos precisos que exhibiera la facción de Fuerza Popular liderada por Kenji Fujimori cuando se abstuvo de pronunciarse sobre el pedido de impeachment al mandatario, temporalmente salvándole a Kuczynski su estadía en palacio. De otro lado fluye el indulto al expresidente Alberto Fujimori, consecuencia directa de aquellos diez votos que Kenji extrajo de la bancada de su hermana Keiko como moneda de cambio para socorrer a PPK.

La suma de esas tres efemérides sería motivo suficiente para poner contra las cuerdas a cualquier jefe de Estado. Aunque hay más. Antes PPK ya cargaba una mochila muy pesada de problemas que no vienen al caso reiterar ahora para evitarle más daño a la coyuntura. En este orden de ideas, sólo a consecuencia de los mencionados episodios PPK ha perdido lo siguiente: 1) el apoyo “incondicional” de la mediáticamente potente secta caviar (aunque popularmente inexistente) que venía gobernando este país. Eso quiere decir que la bancada congresal oficialista pierde a sus principales operadores, con lo cual la presidencia de PPK carecerá de respaldo político –y social– durante los tres años y medio que le restarían en palacio; y 2) la probabilidad de forjar cualquier alianza de centro con el fujimorismo, porque ni a Keiko ni a Kenki les convendría apoyar a Kuczynski por los ininterrumpidos rumores que lo vinculan al affaire de la corrupción que mantiene indignada a la sociedad. Preguntábamos en este complejo escenario, ¿bajo cuáles argumentos atraería Kuczynski a personajes de primera línea para integrar su gobierno, conociendo que se trata de un jefe de Estado sin partido propio y con bancada desarticulada en el Congreso? Así, ¿cómo pretendería gobernar PPK los siguientes cuarenta y dos meses?

Las agonías presidenciales usualmente nunca se superan; por el contrario, se agravan más de lo que uno imagina. Cuando un jefe de Estado entra en el tirabuzón de la crisis de gobernabilidad –fase que habría alcanzado Kuczynski– lo mejor es hallar una salida que le evite todavía más traumatismos socioeconómicos al país. Una solución honrosa que anteponga como fin supremo el interés de la nación, no el del régimen de turno. El Perú necesita con suma urgencia este desprendimiento. De lo contrario peligra la paz social por la tozudez de un gobernante exánime aferrándose al poder. La Constitución prevé soluciones democráticas (los vicepresidentes) para darle continuidad al Estado de Derecho.

Apostilla. Generalmente los mejores pergaminos no sirven para ser buen mandatario. Y viceversa.

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