Madeleine Osterling

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CRÓNICAS INTOLERANTES

Acerca de Madeleine Osterling:

¡Donde más le duele!

Si condenarán a los representantes de las empresas consorciadas por colusión/lavado de activos, la carcelería efectiva sería ineficiente. Debería ponérseles un grillete electrónico –cuyo plan piloto está en marcha desde julio– y obligarlos a donar, vale decir compensar, al país, una parte considerable de su patrimonio personal, materializado en colegios, hospitales o nuevas cárceles, por ejemplo. Cuando se trata de la comisión de delitos económicos, el asalto al bolsillo es lo que más le duele al felón. La reparación civil nunca es suficiente para compensar los daños, son sumas diminutas como los S/ 60,000 impuestos a la terrorista Garrido Lecca, que nunca hizo efectiva ni pagará.

¿Y por qué no podrían ser obligados a donar? ¿Por qué deja sinsabores de arbitrariedad? Injusta ha sido la forma como se ha conducido el proceso en detrimento del país. Los fiscales y jueces han actuado bajo presión y por temor, azuzados por las redes y las portátiles antisistema, con un Congreso en pie de guerra para modificar el DU 003, pero ese es otro tema.

Sería un castigo verdaderamente reivindicativo. ¿Qué se gana con la carcelería efectiva? Alimentar a las mafias en la prisión porque definitivamente tendrán que abonar un sinnúmero de cupos para que su seguridad no peligre, puedan alimentarse en forma decente y mantener condiciones de salubridad. ¿Qué se procura con la sed de venganza? Que los delincuentes con cuello y corbata sepan cómo padece la gente humilde. ¿Para qué? Jamás he sido partidaria de las represalias, no me causa placer que otras personas sufran, pero sí apoyo que aquellos que causan un daño lo indemnicen, efectiva y tangiblemente, con creces, en beneficio de los que fueron inmensamente perjudicados.

La Fiscalía tiene que estar en alerta permanente, este es un caso sensible y emblemático. Debería encargar un rastreo de sus cuentas personales, que imagino estarán blindadas por varias empresas en paraísos fiscales o a nombre de testaferros, ya que dudo que hayan decidido acogerse a la Ley de Amnistía que vence a fin de año. Hoy, su objetivo debe ser esconder lo más posible, por ello, consolidar alianzas con administraciones tributarias de otros países es clave para lograr repatriar esos fondos cuando corresponda.

Las cárceles en el Perú están saturadas. Como menciona la Dra. Delia Muñoz de Defensoría del Pueblo, la población penal intramuros es de 85,396 personas, de los cuales solo 49,802 han sido sentenciados. ¿Qué sentido tiene ponerlos tras las rejas? La vergüenza y la condena social ya es un castigo infinito, solo falta que paguen y que lo hagan con la mayor generosidad.

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