Madeleine Osterling

Madeleine Osterling

CRÓNICAS INTOLERANTES

Acerca de Madeleine Osterling:

¿LA VOZ DE LOS IDIOTAS?

Umberto Eco decía que “el drama de Internet es que ha promovido al tonto del pueblo como el portador de la verdad”. Le indignaba que la voz de un ciudadano con cultura superficial y sin ningún análisis crítico, pudiera valer lo mismo que la de un prestigioso escritor o un Premio Nobel. Dentro de su lógica, era necesario pensar (actividad intelectual compleja) antes de expresarse. Pasó los últimos años de su vida condenando esa conectividad permisiva y sin límites, simplemente porque generaba un nivel de igualdad entre personas disimiles, más allá de su comprensión, premiaba a los ignorantes sin merecerlo. Sin embargo, creo que esa indignación, casi irracional, le impidió visualizar los riesgos reales de esta democratización virtual.

Con redes sociales activas y contestatarias, es mucho más difícil gobernar un país. Están en vigilancia permanente y pueden ser muy hostiles y despiadadas. Los seudónimos y el anonimato les abren la puerta a las falacias y a la posverdad. Siembras una semillita y se vuelve viral, el daño es inmediato. Hace pocos días, J.J. Garrido en su columna de Perú21 mencionaba: “…todos chillan ante la corrupción, pero ya no hay marchas ni paros…” Me pregunto si salir a la calle es más eficiente que la fuerza de las redes. Definitivamente no. La gente generalmente repudia las marchas y las protestas callejeras, la exaltación a través del internet tiene resultados automáticos, sin mayor esfuerzo y costo; prueba de ello, la salida del jefe del INEI dentro de las 24 horas de concluido el calamitoso Censo del 22 de octubre pasado.

A mucha gente culta le repelen las redes sociales, pero es una realidad y hay que adecuarse. Juegan un rol fundamental en las campañas electorales, son un factor gravitante para reducir las ventajas tradicionales de recolección de fondos y acceso a la publicidad, incluso la disciplina y fortaleza de los partidos políticos, así como la ideología grabada en piedra, puede verse debilitada ante la fuerza arrolladora de las redes. Donald Trump llegó a la presidencia gracias a ellas. Las expresiones de racismo y xenofobia le permitieron resucitar a los marginados que fueron su gran caudal electoral.

Nos hemos preguntado si nuestra “Reforma Electoral”, que está tomando un tiempo excesivo de maduración y reflexión, será realmente efectiva, si se hace a espaldas del impacto que podrían tener las redes sociales. Sabemos que hoy es imposible regularlas, pero no las perdamos de vista. Recordemos que la tecnología avanza más rápido que el tiempo, no nos confiemos, el proceso electoral del 2021 podría darnos inesperadas sorpresas.

ico-columnistas

Más artículos relacionados

Top