Marcos Ibazeta Marino

Acerca de Marcos Ibazeta Marino:







HISTORIA SIN FIN

Desde ya hace bastante tiempo hemos venido insistiendo en la necesidad de que la Fiscalía constituya equipos eficientes de trabajo, con tecnología y personal sumamente especializado en materias interdisciplinarias, para enfrentar con eficacia la tarea de investigación respecto a esta megacorrupción desatada por las empresas brasileras que ya todos conocemos aquí en el país.

Decíamos que estos equipos tenían que trabajar bajo el principio de unidad de dirección para no duplicar esfuerzos ni generar desencuentros funcionales, ni al interior de la Fiscalía ni en sus relaciones con la policía o con los jueces.

Es que ya teníamos el precedente del expresidente Toledo, quien está sometido a procesos por lavado de activos y por corrupción pero con fiscales y jueces diferentes por cada caso, lo que provocó una incomprensible inacción por una parálisis institucional producto de un no saber qué hacer, cuando, luego de la orden de detención dictada contra el citado expresidente, no se podía formar el cuadernillo de extradición porque los procesos no se habían acumulado y la dispersión probatoria generaba vacíos que auguraban un seguro rechazo del pedido por parte de las autoridades estadounidenses.

Desde entonces ha transcurrido más de un año y recién se nos dice que por fin el bendito cuaderno ya está listo. Ojalá que así sea y que esté bien hecho.

Sin embargo, respecto de los casos de Odebrecht, sus consorciadas, Camargo y Correa, OAS y demás, las fiscalías a cargo de las respectivas investigaciones parecen andar cada una por su lado, duplicando esfuerzos, retardando diligencias, esforzándose cada una en tener una cita particular con los colaboradores eficaces, en vez de ponerse de acuerdo para que, en una secuela de dos o tres días, todas pudieran concluir con las declaraciones de aquellos para cada caso investigado.

Hubo mucha publicidad sobre la fecha en que el señor Barata iba a rendir su declaración ante los fiscales peruanos y la población pensó que todos los fiscales tenían que concurrir para que, cada quien, según el caso asignado, obtuviera la versión del citado colaborador eficaz. No fue así.

Resulta que la diligencia se programó solo para las fiscalías que investigan el caso de aportes de campaña a la pareja Humala-Heredia y a Keiko Fujimori, sin percatarse que casi estamos entrando a un peligroso terreno de ingobernabilidad por las graves imputaciones que recaen sobre el presidente de la República.

Pero esto debe esperar… ¿Hasta cuándo?







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