Marcos Ibazeta Marino

Acerca de Marcos Ibazeta Marino:

TANTO VA EL CÁNTARO A LA FUENTE…

El tema del indulto al expresidente Fujimori fue colocado en el centro del escenario político desde hace ya dos o tres gobiernos anteriores.

Ese fue el escenario al que ya nos tenían acostumbrados los gobiernos de turno, hasta que se desató el caso Odebrecht con su enorme secuela de corrupción, cambiando el escenario en el cual los autoproclamados “honestos” eran los antis de los que consideraban “deshonestos”, encarnados para ellos en el fujimorismo.

El problema fue que con Odebrecht ya no se podía hablar fácilmente de honestidad de nadie y para la población el tema central de la acción política y jurídica era la lucha integral contra la corrupción, como todos dicen, “caiga quien caiga”.

La visión que todos teníamos en esta etapa era que la investigación no se hacía con la habilidad ni con la prolijidad del caso, priorizándose investigaciones contra unos y retardando o encarpetando investigaciones contra otros, por decisión de quién, no lo sabemos.

Hasta que surgió el pedido de vacancia presidencial impulsado por un sector de la izquierda en el Congreso: a partir de allí las estrategias y el juego táctico de cada sector provocaron un desenlace a favor de PPK pero a la vez contrario a PPK.

Un sector de la siempre dividida izquierda radical prefirió abstenerse en la votación para que no se alcanzaran los votos suficientes en la votación final, seguramente porque les interesaba un presidente aislado, frágil y sin liderazgo con una mayoría congresal agresiva que incentivara lo que ellos llaman contradicciones.

Los grupos de APP y varios de AP votaron en contra de la vacancia denunciando un intento de golpe por parte del fujimorismo, prefiriendo lo que ya se conoce como el voto por el mal menor.

Ninguno de estos grupos se percataba del juego estratégico del congresista Kenji Fujimori, quien logró un gran triunfo político al verse convertido en el fiel de la balanza en el Congreso, salvando de la vacancia al Presidente.

Lo demás es historia pero la doble moral ha salido a flote que ya nos provoca vergüenza, pues los que defendían a PPK, luego del indulto, quieren su renuncia y hasta que lo metan preso, cuando lo que importa ahora es la estabilización política e institucional del país pero manteniendo un escenario pulcro y transparente de lucha implacable contra la corrupción eliminando todo atisbo de blindaje para nadie.

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