PERÚ Y EL MUNDO

¿CENSURARÁN A LA MINISTRA MARTENS?

Al momento de escribir estas líneas es una incógnita. Acción Popular y el Frente Amplio (con o sin el grupo disidente) han anunciado su respaldo a la censura. El Apra y Alianza para el Progreso (APP) se han pronunciado en contra. Supongo que la bancada oficialista defenderá a su ministra, salvo que por ahí exista algún disidente deseoso de expresar su frustración Pero la clave para la respuesta reside en Fuerza Popular, pródiga en críticas mezquinas, incluso falsedades como la ministra bachiller y otras por el estilo, que reflejan mala leche. Por cierto que sus aportes a la solución de la huelga magisterial han sido nulos. Más bien afirmaría que de hecho jugaron en pared con los sectores radicalizados que lidera Pedro “Tírate” Castillo. Eso lo vimos en la televisión cuando la gran mayoría de sus integrantes leían con dificultad papelitos redactados por sus asesores, lanzando afirmaciones carentes de sentido común. Resulta obvio que se quieren tumbar a la ministra Martens, pero quizás su dirigencia con mayor perspicacia haya ponderado el efecto que tenga en la opinión pública una segunda censura en el sector de Educación en menos de medio año. Por lo demás el fujimorismo en materia educativa no ha ofrecido nada concreto.

¿Pero qué podemos decir de la ministra Martens? Personalmente la considero una persona correcta, con buena formación académica en universidades del Perú y del extranjero, pero quizás algo ingenua, que se ha dejado llevar por la moda en el tema de la currícula escolar al tratar de imponer los temas de género provenientes del exterior, que la opinión pública peruana rechaza mayoritariamente. En el asunto de la huelga quedó en el medio de un fuego cruzado entre grupos rivales, cuyo objetivo es apoderarse de la Derrama Magisterial para gozar de sus prebendas económicas. Es evidente y más allá de cualquier duda que a la inmensa mayoría de los grupos huelguistas la calidad de la educación le interesa un rábano. Diría que en esa perspectiva la educación quizás ni siquiera le interese, su objetivo es medrar, hacer bulla, causar disturbios y de ser posible llenarse los bolsillos. Es la tragedia del Perú donde hemos presenciado un retroceso donde antes se había mejorado. ¿Qué esperar? Que el fujimorismo recupere su sentido común y no censure a la ministra, quien deberá corregir algunos de sus errores más evidentes y acercarse a los padres de familia.

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