Ricardo Romero Talledo

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BRÚJULA COMERCIAL

Acerca de Ricardo Romero Talledo:

Vaya competitividad la que tenemos

El pasado mes de septiembre en esta columna abordé el tema de la competitividad y me preguntaba si en los años de bonanza económica habíamos avanzado o retrocedido en dicha materia. En ese momento cité el Anuario de Competitividad Mundial 2017 del IMD, International Institute for Management Development, de Lausana, Suiza, el cual nos ubicó en el puesto 55 de un total de 63 países, prácticamente al final de la lista. Lamentablemente, la respuesta no fue la que tendría sentido considerando los logros obtenidos por el Perú en materia macroeconómica durante la última década.

Monitoreando las publicaciones que periodicamente aparecen sobre este tema de instituciones internacionales de gran prestigio con el fin de conocer el posicionamiento de nuestro país frente al resto del mundo, me encuentro con la reciente publicación del Índice de Competitividad Global 2017-2018 del Foro Económico Mundial. En ella los resultados tampoco son alentadores, es más, confirman la preocupante realidad sobre los retrocesos que el país ha venido experimentando en relación con nuestro nivel de competitividad.

Para el periodo 2017-2018 el Perú se ubicó en el puesto 72 de 137 países, practicamente la misma posición que en 2006 cuando estuvo en el 74. No obstante, en  2011 nuestro país alcanzó la ubicación número 67, lo que en términos prácticos representa un retroceso seis años después con respecto a la nueva medición. Si se analiza cada uno de los aspectos evaluados para determinar dicha posición, se aprecia que hay ciertos temas en los que andamos muy mal en comparación con otros países. Me refiero a la “calidad de la infraestructura total” en el que tenemos el puesto 111, “calidad del sistema de educación” 125, “calidad de insituciones de investigación científica” 105, “inversión en desarrollo e investigación por parte de las empresas” 123, “instituciones” 116, entre otros. El problema de estos resultados es que en la mayoría de los casos citados los retrcesos han sido importantes, lo cual es preocupante.

La sostenibilidad de nuestro desarrollo depende de la capacidad que tengamos de priorizar y atender aquellos temas cuyos resultados son de largo plazo y que reqieren reformas inmediatas. Ignorar todos los factores que determinan la competitividad de un país, especialmente en materia de infraestructura, educación e innovación, es la peor receta para alcanzar el éxito al que todos aspiramos. Proyectándonos hacia el futuro y dejando de lado el conflicto es el camino a seguir. Es responsabilidad de todos los peruanos lograr el objetivo de la competitividad.

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