Anécdotas de héroes de la Pacificación
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Por César Rojas

ABIMAEL GUZMÁN, EL COBARDE

“Me tocó interrogar durante 13 días al cabecilla Abimael Guzmán. Al principio, se las quería dar de intelectual y hablar de ideología para justificar sus crímenes. No se esperaba que en el Gein manejábamos esos conceptos mucho mejor que él. Cuando vio que no nos podía sorprender con su floro barato, abrió los ojos de susto. Cada vez que el interrogatorio lo obligaba a admitir errores en su ideología, le daba por rascarse. Tenía psoriasis, y eso agravaba el tic que tenía”, señala José Luis Gil, uno de los especialistas en examinar la personalidad del delincuente comunista.

“ME DESPEDÍ DE MI MADRE”

Ana Cecilia Garzón era “Gaviota”, y fue la primera en incursionar en la residencia de Maritza Garrido-Lecca, donde se escondía el hampón Guzmán. Pocos saben que la policía, así como sus compañeros, superaron el temor de morir gracias a su vocación de servicio al Perú.

“Cuando nos dan la orden de entrar, llamé por teléfono a mi casa y me despedí de mi madre. Le dije que la quería mucho y le agradecía por criarnos con valores, amor y cariño, a pesar de la pobreza. No le dije que iba a capturar a Guzmán, solo que estaba en el trabajo y que con el tiempo ella iba a entender. Teníamos miedo como todo ser humano, pero había millones de vidas en juego, y valía la pena morir por eso. No podía darme el lujo de que el miedo me dominara, porque el objetivo del policía es dar la vida por su patria”.

EL TERRORISTA QUE SE ORINÓ

Marco Miyashiro se dedicaba a investigar a los secuaces de Víctor Polay en el MRTA. El 31 de mayo de 1991 recapturó a Alberto Galvez Olaechea y a Domingo Ulloa Jesús en un chifa de la Residencial San Felipe.

“Al ver que su acompañante era de baja estatura, le digo: ‘Oye, tu eres el Chato Frank’, debido a que habíamos logrado obtener la información de que el ‘Chato Frank’ era el encargado de la logística terrorista, pero no sabíamos su identidad ni teníamos fotos de él. Cuando le dije que él era Frank, su rostro cambió, se sentó y se orinó en la silla. Esta fue una reacción psicosomática que a veces puede ocurrir cuando la persona está en un profundo estado de estrés o situación de temor; lo que me dio la convicción de que efectivamente habíamos intervenido al logístico”, cuenta el ejemplar policía.

CABECILLA PEDÍA BAÑO

Benedicto Jiménez, gestor del GEIN, nos cuenta qué pasó el 22 de junio de 1991, cuando se capturó a Víctor Zavala, alias camarada “Rolando”, amigo personal de Guzmán y autor intelectual de varios homicidios.

“Toda su petulancia se le vino abajo. Era consciente de que su situación se agravaba con el hallazgo de toda la documentación que guardaba en dicha habitación, y empezó a sudar. De tanto nerviosismo, se le aflojaron los esfínteres y pidió ir al baño. Su aparato de inteligencia funcionaba a la perfección, pero esta vez había cometido un error que le costaría caro a uno de los aparatos más importantes de SL, porque la captura de ‘Rolando’ fue pieza clave para desarticular el aparato militar de Socorro Popular”.

EL APOYO DE “EL MUDO”

“El IPSS nos proporcionó mobiliario de oficina, y en tal cantidad que se utilizaron tanto en el Gein como en otras oficinas de la misma Dircote; pero más importante aún fue que en los sótanos del Centro Cívico se nos concedió veinte plazas para el estacionamiento de vehículos, cuyo ingreso estaba en el paso a desnivel que une el Paseo de la República con la avenida Wilson y da acceso directo a la Av. España, donde se encontraban nuestras oficinas, frente a la Prefectura. Este apoyo fue de suma importancia porque los terroristas ya no podían identificar los vehículos que utilizábamos en las Observaciones, Vigilancias y Seguimientos que efectuábamos sobre los terroristas”, recuerda Miyashiro. En ese entonces, el presidente ejecutivo del Seguro Social era Luis Castañeda Lossio, a quien–a pesar de los procesos judiciales que enfrenta– el héroe de la democracia le guarda eterno agradecimiento.

ERROR DE NETFLIX

En 2017, la conocida empresa de televisión por Internet se dejó llevar por la propaganda comunista, y presentó a Guzmán como un “líder revolucionario”.

Si bien el gobierno peruano evitó aclarar este tema, las redes sociales obligaron a que se modifique este término insultante al país.

«Nuestros detectives del GEIN»

 

 

 

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