Año Escolar 2018: Colegio en SJL sin seguridad

Colegio 27 de Marzo corre el riesgo de caída de piedras sobre su instalación

Hoy lunes 12 de marzo se ha dado inicio al año escolar 2018. Sin embargo, es preocupante comprobar que más de 12 mil colegios a nivel nacional no cuentan con un la protección de un cerco perimétrico. Situación que involucra al Ministerio de Educación MINEDU y al Ejecutivo.

Tal es el caso de la Institución Educativa 27 de marzo, de San Juan de Lurigancho. Donde las aulas prefabricadas están con agujeros en los costados y en el techo. Tremendo problema el que aqueja a toda la comunidad educativa de la referida institución

Al respecto, la directora del centro educativo, Julia Meringo, manifestó además a RPP, que sin el cerco perimétrico los alumnos se encuentran en estado vulnerable. “Es una preocupación grande. Nosotros estamos con los estudiantes toda la mañana y a la hora de salida tenemos que organizarnos con los padres para que nos apoyen en lo humanamente posible”, comentó.

Meringo pidió también el apoyo del Ministerio de Educación para que pueda enviar los equipos necesarios y mover las piedras que amenazan con caer encima de las aulas. “No podemos mover esas piedras. Necesitamos que nos envíen esas máquinas que nos ayuden a sacarlas y así hacer un poco más sólida la tierra, para que cuando haya un movimiento sísmico no ocurra ninguna tragedia”.

Por su parte, padres de familia expresaron también su preocupación pues denunciaron que en horas de la madrugada, mototaxis y personas de mal vivir ingresan al colegio dejando paquetes de drogas y botellas de alcohol. “La preocupación que tenemos es que no hay un cerco. Cualquier persona puede ingresar y llevarse a nuestros hijos”, narró una madre muy mortificada.

Los vecinos del lugar y en coordinación y para proteger en la medida que pueden a sus hijos, han colocado un pequeño portón, pero no es suficiente.

Que el Minedu no se olvide

Las aulas del colegio 27 de marzo son prefabricadas. En épocas de verano, la temperatura en los salones aumenta y la sensación de bochorno abruma a los escolares, mientras que en épocas de lluvia, el agua suele filtrarse. Además, la amenaza de caída de piedras es un peligro aún latente. Profesores y padres esperan que el Ministerio de Educación no se olvide de ellos.