Corrupción: Llenan piscinas con agua destinada a familias pobres

Cisternas entregadas por Sedapal a municipio desvían sus rutas para vender el líquido a entidades privadas.

Mientras miles de pobladores del anexo 22 de Jicamarca, en el distrito de San Antonio de Huarochirí, sufren la escasez de agua potable y tienen que hacer malabares para poder cocinar y alimentar a sus hijos, camiones cisterna con el insumo vital que estaba destinado a esas familias vulnerables desviaron sus rutas para descargar el líquido en piscinas privadas y otras entidades particulares.

Los hechos se remontan a la primera mitad del año 2020, durante el inicio de la pandemia de la covid-19, cuando el Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Lima (Sedapal) firmó un convenio con dicho municipio para la distribución gratuita de agua apta para el consumo humano a través de 80 cisternas.

Sin embargo, desde hace varias semanas los habitantes de los cerros ubicados en la parte alta de Jicamarca venían denunciando que estos camiones llegaban a sus casas cada 10 o 15 días y cuando lo hacían, deben pagar por cada balde que llenan. “A cada familia nos vienen cobrando 2, 3 o 5 soles”, señaló uno de los afectados a Latina

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Esos vehículos iniciaban sus rutas en un surtidor conocido como La Paradita, en Jicamarca, pero, en vez de dirigirse a las viviendas de las familias que no cuentan con el servicio de agua potable, acudían a negocios particulares, donde llenaban pozos, tanques, piscinas y unidades de cisternas privadas, según una investigación de ‘Punto Final’.

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