Cuídese del «síndrome de la cara vacía»: sepa cómo podría afectar a la población

Expertos en psiquiatría hacen advertencia sobre el retiro de la mascarilla, tras más de dos años de pandemia.

Desde el 1 de octubre, el uso de la mascarilla pasó a ser opcional en lugares abiertos y cerrados tras la disminución de casos COVID-19. Aunque se trata de una medida esperada por muchas personas, expertos en psiquiatría advierten que podría desencadenar en muchas personas el «síndrome de la cara vacía». Aquí explicamos en qué consiste.

El «síndrome de la cara vacía» se manifiesta en personas que, durante el proceso de retirarse la mascarilla, experimentan sentimientos de inseguridad y vulnerabilidad lo cual podría desencadenar en las personas angustia y miedo.

Esto es una variante del denominado «síndrome de la cabaña», por el cual diversas personas, incluyendo niños, experimentan angustia y ansiedad al salir de casa por miedo al contagio, explicó Carlos Vera, psiquiatra del hospital Emergencias Grau de EsSalud.

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En Perú, el «síndrome de la cara vacía se manifiesta en personas que, durante el proceso de retirarse la mascarilla, experimentan sentimientos de inseguridad por tener que abandonar esta barrera protectora. Esta ansiedad se suma a otras desencadenadas durante la pandemia».

«Por ejemplo, la que experimentan los adultos que han debido asumir enormes gastos en entierros, sepelios, llevar las cenizas de familiares, padecer algunas con secuelas del covid-19. Esta enfermedad ha causado bastante depresión y muchos problemas, además de económicos, mentales», manifestó.

Vera destacó que los casos de ansiedad en niños suelen recuperarse más rápido, lo que no ocurre entre los adultos, que pueden tomar hasta un año.

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Dependencia a la mascarilla

El experto señaló que los síntomas de este síndrome son más notorios en las mujeres, ya que «no solamente han sido pacientes, sino también cuidadoras de adultos mayores, han cuidado además a sus esposos e hijos», por lo que este cambio genera en ellas una falta de protección.

En relación con las personas que se niegan a abandonar el uso del tapabocas, el psiquiatra recomienda respetar su decisión y no forzarlas. Lo mejor es que «quitársela no sea algo obligatorio, sino que puedan hacerlo con calma, siguiendo su proceso de duelo natural, de aceptación».

Aconsejó que los adultos mayores y las personas con patologías o comorbilidades sigan usando la mascarilla hasta aumentar la cobertura de la tercera dosis a escala nacional. Por último, precisó que si alguna persona presenta dependencia a la mascarilla en situaciones que no son necesarias ni peligrosas, acuda a cualquier centro de salud mental del país para tener un mejor diagnóstico.

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