Éxodo de nativos peruanos a Colombia, Brasil y Ecuador
A+

Santa Rosa, Trapecio Amazónico.- A mediados de julio, el presidente de la República, Martín Vizcarra, estuvo en el operativo antidrogas en la frontera con Ecuador, en Güeppí, cerca al Putumayo, pero no tomó conocimiento del cruce masivo de la frontera por parte de los nativos peruanos al citado país vecino, y más aún a territorios colombiano y brasileño, según pudo constatar EXPRESO en una visita a esa zona.

En ocho de las localidades visitadas -Soplín Vargas, Santa Mercedes, Puerto Arturo, Flor de Agosto, Teniente Bergguerie, Remanso, Corbata y Yaguas- antes vivían unos 45,400 habitantes de las comunidades nativas de diferentes etnias, pero en la actualidad solo se han quedado 12,200 nativos peruanos.

Eso significa, según las autoridades locales, que los nativos peruanos cruzaron los ríos Putumayo, Yavarí, Angamos y el mismo Amazonas y lograron conseguir las nacionalidades de Colombia, Brasil y algunos de Ecuador.

Ante este problema, el doctor Juan Saldaña Rojas, rector de la Universidad Peruana Científica  de Iquitos, dice que la mayor parte le nuestros conciudadanos ribereños –aún si no fueron parte de este éxodo- viven a expensa de los mencionados países vecinos, tanto es así que escuchan sus emisoras y usan sus monedas, sean pesos, reales o dólares para sus transacciones comerciales.

“La peruanidad es prácticamente inexistente en todas las franjas fronterizas antes señaladas”, precisa el citado académico, autor de ocho libros de investigación sobre temas amazónicos.

Añadió que los pueblos más afectados son los ubicados en la cuenca del Putumayo antes mencionados, como también los villorrios Teniente García, Tres Fronteras,  Puerto Lupita, Puerto Argelia, Puerto Victoria, Puerto Cedrito, Puerto Meléndez, Puerto Alegre, Nuevo Horizonte, entre otros que son vecinos del territorio ecuatoriano  zona de Güeppí.

El segundo listado de poblados en estado de abandono está en el Bajo Amazonas, de la provincia Ramón Castilla, Caballococha. Nos referimos al centro  poblado de Santa Rosa, donde está el “complejo fronterizo” de control migratorio, la aduana, Sunat, las instalaciones de los guardacostas, capitanía del puerto, destacamento policial antidrogas, entre otros.

Pero resulta que las instalaciones de estos inmuebles de la administración pública son de madera y techos de palma y calamina, sin agua potable ni otros servicios, como lo constató este diario.

“Son una vergüenza si se trata de comparar con las construcciones modernas, de material noble, con equipamiento de última generación, que se observa en Puerto Leticia y Leguisamo (Colombia) en el río Putumayo, y Tabatinga (Brasil) en el Yavarí.

Iván Yovera Piña, exalcalde de Santa Rosa, el centro poblado de las calaminas y techos de palma, afirma que toda esa zona está conformada por 22 caseríos y alrededor de 7 mil habitantes, pero resulta que han emigrado a las ciudades del otro lado de la frontera cerca de tres mil nativos, incluido a Puerto Leticia y Puerto Nariño, todos en el Trapecio Amazónico.

Yovera puso al descubierto lo que él llama el abandono oficial de las fronteras peruanas donde ni el gobierno regional ni el Ejecutivo, peor los congresistas que representan a la Región Loreto, toman medidas para contrarrestar la fuga sin pasaporte ni salvoconducto de la población.

“Ni siquiera han dado pase, en la PCM, a la creación del distrito de Santa Rosa, donde funcionan, reiteramos, las entidades públicas”, agrega Yovera al tempo de exigir que se declare la distritalización urgente, como se hizo zona frontera de la Región Moquegua con Chile.

Un tercer sector abandonado está ubicado en el distrito de Yavarí, donde se encuentran los centros poblados peruanos de Islandia, Puerto Amelia, San Fernando, Carolina y Angamos, que también viven a expensas del Brasil. En esta zona no hay un estimado de la emigración, pero es evidente porque buena parte de la población son ancianos y niños.

Este desplazamiento poblacional tiene la ventaja de recibir la ciudadanía carioca y se da además porque el gobierno de Brasil otorga incentivos pecuniarios,  ayuda social y víveres cada seis meses, aparte de educción técnica, a condición de poblar sus fronteras como “hitos vivientes”.

Por su parte, Colombia también ofrece ciudadanía inmediata, con su tarjeta de identidad, amén de ayuda social para los nativos asimilados; es decir, atención en salud, educación y trabajo.

Similar es la conducta del Ecuador respecto de sus fronteras, con énfasis en la agricultura, reforestación, piscicultura y convertir a los nativos peruanos, previa nacionalización ecuatoriana, en una suerte de cuidadores o guardabosques de sus fronteras.

¿Qué ofrece la parte peruana? Poco o nada. Solo represalias policiales; es decir, ni los programas sociales tipo Qali Warma, que se quedan en los distritos y provincias, pero no llegan a los poblados lejanos. Demás está decir que no hay una política de fronteras, como lo señala, por experiencia propia, Juan Saldaña Rojas.

VISITA INOPINADA

Para nuestra un botón de lo que pasa por esos lares.  En una visita inopinada del general PNP Herly Rojas Liendo, jefe de la IV Macrorregión Policial de Loreto, con sede en Iquitos, se sabe que el 2 de julio visitó los puestos de vigilancia fronteriza para verificar las necesidades del personal policial destacado en los 17 puestos de vigilancia y tres comisarías en el Trapecio Amazónico.

El alto oficial estuvo en Yahuama, Santa Rosa, Puerto Alegría, Islandia, Atacuari y San Antonio de Cacao. Este último puesto, se constató –junto con otras autoridades, como el teniente gobernador Luis Barrantes Silva-, que la construcción de un moderno puesto de vigilancia presupuestado en 5 millones de soles, según documentos oficiales, al parecer era una estafa.

Esto, porque en los dos años del uso que tiene dicha instalación, que fue proyectado con material noble en el gobierno de Ollanta Humala, resulta que en todo el local se había utilizado solo cartón prensado y pintado y con bases de madera blanca y piso de cemento prensado, que ya estaba en total deterioro.

Los cálculos de los gastos en esa construcción no habrían sobrepasado los 100 mil soles, pero se ha despilfarrado más de 4 millones de soles, según comentaban las autoridades locales.

VIRGEN DE LAS MERCEDES

Finalmente, el teniente gobernador del centro poblado de Chimbote, también del Bajo Amazonas, Luis Barrantes Silva, y el alcalde Carlos Iván Ojanama Satalaya, denunciaron, a través de EXPRESO, con documentos, que integrantes del destacamento protagonizaron actos de indisciplina y abusos.

Barrantes y Ojanama firmaron un documento con un parte policial –a razón de la denuncia de Erick Palacios Ortiz y Elizabeth Pinedo Sangama- dando cuenta de la conducta impropia del alférez de fragata AP Óscar García Ridoutt, jefe de la base de la Marina y del marino Pablo Ramírez Acosta que, entre otros ocho subalternos no identificados, en la mañana del 28 de mayo último, acudieron a un bar de este centro poblado y empezaron a beber licor y propalar música con volumen desmedido, por ejemplo, de la salsa caribeña “Virgen de las Mercedes”.

No solo eso, sino que el alférez García, acompañado de algunos subalternos, acudieron en mal estado al centro educativo “César Alberto Da Silva López” e increparon al director de la escuela para que permita la salida, en plenas clases, a una alumna de quince años (T.A.M.) para que los acompañe, pero no se lo permitieron, por lo que se retiró lanzando insultos irreproducibles.

EL DATO

Cambio  de apellidos

Es curioso que los peruanos de apellidos Mamani, Quispe o Janama, una vez que cruzan la frontera del Brasil, por ejemplo, de inmediato se nacionalizan, aprenden portugués y de pronto, en sus nuevos documentos de identidad, aparecen como Pereyras, Da Silvas o Lima.

CIFRA

4 de julio de 2018

Los jefes policiales del Perú, general Harly Rojas Liendo; de Colombia, coronel Diego López, y de Brasil-Tabatinga, jefes policial, federal, militar y civil tuvieron conversaciones para coordinar los trabajos conjuntos en materia antidrogas y de la lucha contra el terrorismo en la triple frontera del Trapecio Amazónico.

“Pequepeques” vs turbos

La Policía Nacional del Perú (PNP) destacada en la zona de frontera con Brasil, Colombia y Ecuador no cuenta con medios de transporte rápido, como los deslizadores de 200 a 300 caballos de fuerza –los llamados turbos- que los vecinos de otros países utilizan para el patrullaje permanente en su jurisdicción.

La PNP, según  constató el diario EXPRESO, utiliza deslizadores de 50 caballos de fuerza y en gran parte usa modestas canoas a remo y algunos botes también de madera con motorcitos de 10 caballos de fuerza, más conocidos como “pequepeques” que surcan por los caudalosos ríos fronterizos.

Mientras sus pares del vecino país de Colombia y Brasil sus efectivos policiales están equipados con armamentos de la última generación como medio de transporte fluvial, potentes deslizadores llamados turbo de 300 y 200 caballos de fuerza, que patrullan en toda su jurisdicción de los ríos Putumayo, Amazonas, Yavari y Angamos las 24 horas del día. Verdaderamente para los policías peruanos destacados a esta frontera es una envidia.