La embajada de Rusia celebró el día de solidaridad Ruso-Peruana
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La Embajada de Rusia en el Perú llevó a cabo una serie de eventos con motivo del Día de la Solidaridad Ruso-Peruana.

Se celebra anualmente el 18 de julio en homenaje póstumo a los 22 ingenieros, médicos y tripulantes soviéticos, que estaban a bordo del avión de transporte An-22, desaparecido sobre el Atlántico Norte dirigiéndose con destino a Lima para brindar ayuda humanitaria al hermano pueblo del país andino, afectado por el devastador terremoto de 1970.

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El 18 de julio del año en curso, pasados 50 años tras aquella tragedia, se realizó una visita de la delegación de la Embajada rusa al Departamento de Ancash, Perú, donde se encuentran un monumento (Huaraz) y una placa de mármol (el Camposanto de Yungay) en memoria de los fallecidos rescatistas soviéticos.

El Embajador de Rusia en el Perú Igor V. Románchenko acompañado por el Gobernador Regional del Departamento de Ancash, Juan Carlos Morillo Ulloa, depositaron ofrendas florales ante los monumentos citados rindiendo homenaje a los héroes. En vísperas, la misión diplomática rusa nuevamente organizó los trabajos de restauración pertinentes.

En su discurso el Embajador ruso dio lectura a la a carta dirigida con esa ocasión por la Sra. Faina Andriánova, viuda de uno de los socorristas, a la parte peruana. Se la entregó al Gobernador, quién, por su parte, transmitió un mensaje de respuesta a las familias de los especialistas soviéticos.

Asimismo, en el sitio web de la Embajada se publicó una exposición de las fotos de archivo sobre aquella misión humanitaria, fue subtitulado al español un documental dedicado a la ardua labor que realizaba en pleno epicentro de la catástrofe el equipo juvenil de los 55 médicos voluntarios soviéticos.

AYUDA SOVIÉTICA AL PERÚ TRAS EL TERREMOTO DEL 1970

El 31 de mayo de 1970, un devastador terremoto de magnitud 7.9 sacudió el Perú y cobró la vida de más de 70 mil personas. La ciudad de Yungay, en el departamento de Ancash, desapareció del mapa nacional en tan solo unos minutos, tras un apocalíptico aluvión.

En la Unión Soviética, que estableció relaciones diplomáticas con la República del Perú el 1 de febrero de 1969, se tomó la decisión de brindar ayuda humanitaria sin precedentes a la población peruana. Un grupo de militares, ingenieros y médicos, así como un equipo juvenil de 55 voluntarios se dirigieron al país andino con una misión humanitaria de tres meses, durante la cual prestaron asistencia médica a los peruanos afectados por el terremoto, ayudaron en afrontar una grave situación epidemiológica y participaron en operaciones de búsqueda y rescate en áreas montañosas de difícil acceso, entierro de los muertos y restauración de asentamientos destruidos.

En total, tres helicópteros Mi-8 (luego donados), alrededor de 60 toneladas de material técnico, ambulancias, equipos médicos, medicamentos y gran cantidad de otros insumos, carpas, ropa de abrigo fueron transportados al Perú desde la Unión Soviética por aviones de transporte Antey. Los especialistas soviéticos organizaron actividades de capacitación para los pilotos y rescatistas peruanos. Cientos de voluntarios locales recibieron entrenamiento completo y material necesario para brindar primera ayuda médica.

En la ciudad de Huaraz se instaló un hospital militar de campaña, que posteriormente también fue donado al gobierno peruano y dio origen al hospital que tras modernización sigue funcionando hasta hoy. Esto fue posible llevar a cabo más de 32 mil atenciones de pacientes, aproximadamente 1000 hospitalizaciones, la vacunación de 90 mil personas, el entierro de casi 3 mil cadáveres. En Yungay, arrasado por un devastador aluvión, se construyeron casas prefabricadas, traídas de la URSS y equipadas con todos los electrodomésticos necesarios de fabricación soviética.

Junto con los rescatistas, de Moscú llegaron al Perú varios colectivos artísticos. Tanto en Lima como en las ciudades afectadas por el terremoto se organizaron conciertos del conjunto «Amistad» con la famosa cantante soviética Edita Pieja. Captaron particular atención del público las actuaciones del mundialmente reconocido ballet ruso.

El 18 de julio de 1970, en plena misión humanitaria soviética para ayudar al hermano pueblo peruano ocurrió una tragedia: uno de los aviones de transporte soviéticos An-22, número de vuelo 09303, que siguió la ruta Ivanovo-Chkalovsky-Keflavík (Islandia)-Lima desapareció sobre el Atlántico Norte.

A bordo del avión había 16 tripulantes y 6 médicos. En su memoria, se erigieron monumentos en el prestigioso cementerio Novodevichy de Moscú y en el territorio del hospital en Huaraz. En 2014 la Embajada de Rusia junto con INDECI instalaron una nueva placa conmemorativa en el Camposanto de Yungay. En ambos países el 18 de julio se celebra el Día de Solidaridad Ruso-Peruana y se realizan eventos conmemorativos.

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