La grave situación del sector editorial en Perú
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Hace ya más de 5 meses que se detectó el primer caso de COVID-19 en Perú. Desde entonces, más de 350 000 infectados y casi 18 000 personas han fallecido oficialmente a causa de la enfermedad. Eso, que se sepa, pues hay informaciones que indican que podrían ser tres veces más. En cualquier caso, lo que es evidente es que el sector editorial nacional ha sido uno de los más castigados de la economía nacional. Aquí queremos analizar la situación.

La situación del sistema editorial en Perú

Sin duda, el sector editorial de Perú es uno de los más débiles de Sudamérica. Esto ya era así antes de que empezase la pandemia y la situación no ha hecho más que empeorar. De hecho, según opinan los expertos, la cadena de pagos se interrumpió de forma drástica el pasado 17 de marzo, fecha en la que se anunciaron las primeras restricciones severas a la movilidad. Se estima que la mayoría de editoriales y librerías no han recibido aún los pagos correspondientes a las ventas del mes de febrero.

La proliferación de los e-books, el papel que en la industria juega Amazon y la concentración editorial también son graves problemas en Perú, que además asiste a importantes cambios en la propiedad intelectual de los juegos que no llegan a los libros. Todo ello ha provocado que, actualmente, se estime que las editoriales han reducido sus planes de producción en torno a un 45 %, lo que puede provocar miles de despidos a corto plazo sino llegan ayudas estatales importantes.

Esto último es algo bastante difícil de imaginar. Sobre todo, si tenemos en cuenta que los diferentes gobiernos peruanos no solo no le han prestado especial atención al sector editorial durante las últimas décadas, sino que además han impedido que se desarrollen actividades e iniciativas para involucrar en la lectura a la población indígena. Algunos afirman que el actual consistorio ni siquiera tiene información fiable acerca del número de librerías que hay en el país.

Perú no es el único caso en Sudamérica

Por desgracia, así es. El ejemplo más claro es el de Colombia. Sin embargo, en ese caso sí que hubo una iniciativa por parte de la Cámara Colombiana del Libro, la cual acabó en una mera recolección de dinero en favor de las librerías. Sin embargo, nunca llegó a producirse un consenso entre los principales autores del país.

Por su parte, la mayoría de actores del sector apuestan por la reinvención. Sin embargo, a pesar de que las ventas de libros electrónicos han crecido ostensiblemente durante los últimos meses, los márgenes de beneficios para las editoriales son mínimo y no les permite seguir subsistiendo. ¿El culpable? Amazon. Su política de bajos precios y su posición dominante en el mercado ha llevado a este marketplace a asfixiar a las editoriales autóctonas. Y no solo de Perú, sino del resto de Sudamérica.

En definitiva, la situación del libro en Perú no es nada alentadora. Solo un impulso por parte de las instituciones públicas puede hacer que el sector editorial respire en mitad de una crisis sin precedentes.