La tesis de Pedro Castillo es inválida

Legislación universitaria obliga a tener tres jurados (solo hubo uno) y un asesor que desmintió su participación. Todo fue un montaje o fraude escandaloso.

Ya demasiado se ha difundido sobre el plagio de páginas enteras de monografía y libros de diversos autores en la tesis «La equidad de género y los aprendizajes significativos del área de personal social en los estudiantes del IV ciclo de la institución educativa N° 10465 Puña – Tacabamba – Chota», del presidente Pedro Castillo y su esposa Lilia Paredes.

Sin embargo, poco se sabe del procedimiento que está legalmente establecido en el sistema universitario para todo lo referido a las tesis de pregrado o posgrado. Y es que todo trabajo de esta naturaleza tiene un patrocinador o asesor que el alumno elige para trabajar su proyecto, que es evaluado por una comisión de la Escuela de Posgrado o de la Facultad, esto en el caso de los alumnos de pregrado.

Aprobado el proyecto de la tesis mediante una resolución, acto seguido se designa oficialmente –también mediante resolución-, un jurado de tres integrantes. Ese es el procedimiento con el que se trabaja y desarrolla la tesis.

Ninguno de estos pasos se conoce que se hayan cumplido para efectos del material que trabajó la pareja presidencial. Tanto porque dos integrantes del jurado, John Hualcas Reyes y Andrea Jesús Solís Díaz, son personas inexistentes, con nombres y DNI falsos, cuanto porque el asesor –el profesor Gerardo Gaitán Merejildo- ha desmentido su participación en dicha asesoría.

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Siguiendo con el procedimiento, cuando el estudiante concluye la tesis, el escrito tiene que pasar por la revisión y aprobación del asesor o patrocinador y, con este visto bueno, recién lo puede presentar, oficialmente, a cada uno de los miembros del Jurado.

Es obvio que los integrantes del Jurado pueden aceptar la tesis u observarla. Si es aceptado por el pleno del Jurado, se da pase a la sustentación, previa resolución de la Escuela de Posgrado que fija fecha y hora para dicha sustentación.

Finalizada la exposición oficial, si es aprobatoria, se expide otra resolución que aprueba ese resultado de la sustentación y paso seguido es elevada al Consejo Universitario para la expedición del título o grado de Magíster.

Para el caso de Pedro Castillo y Lilia Paredes solo han mencionado a un validador de la tesis. Pero debe quedar en claro que esa limitante no es válida o es inexistente en el sistema universitario. Por lo tanto es inválido todo el procedimiento y la tesis misma porque, además, el asesor no asesoró la investigación.

Dicho de otra forma, si no existen los otros dos miembros del Jurado, porque efectivamente aparecen nombres de personas que no existen, se colige que nunca hubo una sustentación y por lo tanto todo fue un montaje o un fraude escandaloso.

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MARCO TEÓRICO

Al plantear el problema de las inequidades se remiten a las estimaciones lejanas de Unicef del 2010 que dan cuenta que los menores de edad que no asisten a la escuela son 93 millones, especialmente niñas, que en un 80% viven en la lejana África Subsahariana y Asia Meridional, por lo que el objetivo es «eliminar las disparidades existentes entre los géneros».

Añaden que el país está lejos de una educación de calidad y de lograr la «equidad entre hombres y mujeres».

Este tipo de lugares comunes, sin comprobación estadística ni menos aplicada a la realidad concreta, están llenas las primeras páginas de esta ‘tesis’ que el software Turnitin ha puesto al desnudo por contener un 54% de plagio.

Respecto del ‘marco teórico’, que consta de 26 hojas, la totalidad ha sido ha sido copiada de autores nacionales y extranjeros.

RETÓRICA

La retórica es la que en todo trata de llenar los vacíos de la investigación. Tanto es así que la solución a los problemas de género, más que educativa sería estructural, según Castillo y Paredes. Se refieren a la necesidad de políticas de redistribución que eliminen la pobreza, las desigualdades económicas y la abolición de la división del trabajo según el género.

«En consecuencia, se requieren políticas de redistribución que eliminen la explotación y pobreza específica de las desigualdades económicas y la abolición de la división de trabajo según género, así como políticas de reconocimiento dirigidas a cambiar las valoraciones culturales que privilegian la masculinidad y niegan igual respeto a las mujeres».

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Esta cita pertenece a una monografía sobre ‘cuestión de género’ de Elsa Milagros Medina Calderón.https://www.monografias.com/trabajos82/cuestion-generos/cuestion-generos2

En suma, logar la equidad pasa por el esfuerza de corregir exclusiones, sobre todo de los hombre urbanos de niveles medios y altos convertidos en «portavoces casi únicos de la población».

Otras fuentes de inequidad, sostienen los esposos antes citados, son la «estratificación socioeconómica y la diversidad étnica, cultural y lingüística».

Por lo que en las regiones las personas que proceden del campo «no son tratadas de la misma manera como son los de zonas urbanas». Circunstancias parecidas, constatan, «entre los que viven en la sierra respecto de los costeños».

Y en el plano local se acentúa el maltrato a la mujer debido al machismo, lo que se proyecta en los niños y niñas.

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