Los casos emblemáticos de violencia contra la prensa
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Durante el 2020 trascendieron algunos casos que, por su relevancia, tuvieron mayor impacto en la sociedad o en el sector. Entre estos figura la desaparición de la periodista Daysi Lizeth Mina Huamán, reportera de Cable VRAEM, vista por última vez la tarde del 26 de enero al terminar la cobertura de la jornada electoral en el distrito Santa Rosa (provincia La Mar, Ayacucho).

Desde ese momento su familia ha emprendido una lucha por encontrarla confrontando con la desidia del sistema de justicia.

Por su parte, el periodista chimbotano Carlos Luis Enríquez Salinas fue atacado físicamente por el empresario local Alfredo Enrique Quispe Muguerza mientras cubría un conflicto por la posesión de terrenos del proyecto especial Chinecas. Además de ser violentado, fue denunciado.

Otro hombre de prensa que fue víctima de maltratos es Marco Antonio Morán Huanaco, quien fue detenido por la policía de Mazamari bajo el argumento de perturbación de la tranquilidad pública. Además de ser detenido, una funcionaria del hospital local lo querelló por el presunto delito contra la tranquilidad pública y la intimidad personal.

Lo acontecido en Juliaca (San Román) también sobresale. Agentes del orden, en distintas circunstancias, arrebataron el celular y borraron material fílmico a los periodistas Deyvid Rufino Apaza Ito y Julio Jaime Miranda Gonzales. Ambos hechos se dieron cuando los hombres de prensa cubrían operativos desarrollados por los efectivos militares o policiales. A esto se suman las restricciones y hostigamientos del alcalde provincial de San Román en contra de la prensa local.

Asimismo, en Puno el periodista Martín Salazar fue hostigado por policías que lo llevaron hasta la comisaría local; similar situación le pasó a Nélida Maquera, en la misma provincia, que recibió maltrato por parte de un militar cuando se dirigía a realizar cobertura periodística.

El reiterado maltrato de agentes policiales a periodistas de Tumbes fue señal de alarma. No solo se trataba de impedimentos de cobertura, también hubo intentos de detención y cartas notariales a quienes cumplían su trabajo de informar a la ciudadanía lo que acontecía.

DISPAROS

Durante el conflicto social de Espinar (Cusco), el periodista Vidal Merma Maccarco fue atacado reiteradamente por la Policía. Afrontó agresión física, borrado de material fílmico, desconocimiento de su rol como periodista y disparos hacia su persona.

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