Pantanos de Villa: propuesta para el desarrollo sostenible de Chorrillos

Hay que encontrar puntos de equilibrio entre la ciudad y los temas ambientales, que incluyen lo cultural y la armonía de la ciudad con la naturaleza.


Desde el año 1987, año en que la Municipalidad de Chorrillos estableció la Reserva Natural Los Pantanos de Villa, a la fecha, nada se ha hecho para conciliar lo urbano con lo ecológico, que permita contribuir al desarrollo sostenible del Distrito de Chorrillos; y, de alguna manera, potenciar el desarrollo ordenado de Lima Metropolitana; al ser parte integrante de este importante ecosistema urbano territorial.

Al contrario, ha quedado en el olvido, lo que demuestra la total falta de acción, para quedar relegada a un escenario del siglo XX, sin considerar la dinámica que el crecimiento poblacional requiere para nuevos espacios de vida, ocio, recreación y turismo, que tan importante zona pueda potenciar al desarrollo turístico, paisajista, ecológico y de conservación de la biodiversidad, en momentos cruciales que vivimos, postpandemia del COVID-19 y temores actuales, frente al fenómeno El Niño, La Niña,  Yacu y El Niño Global. Como parafraseando lo que dijo Gretta, niña icono de lucha contra el Cambio Climático, en Glasglow, Escocia, en la COP26, hay que actuar ahora; es decir: tomar acción inmediata, mañana ya es tarde.

Desierto costero

El conocimiento que tenemos, es que vivimos en un desierto costero (desierto de Atacama), y que oasis a semejanza del desierto de Libia, Arabia y Catar, entre otros más, lo constituyen para Lima Metropolitana los ríos Rímac, Lurín y Chillón, junto con el humedal de Ventanilla, como cuerpos de agua dulce, semejante a los oasis, para una población de alrededor a los 11 millones de habitantes. Situación, que les hace adquirir singular importancia, junto a la Reserva Natural Los Pantanos de Villa, por múltiples aspectos; uno de ellos; y, de gran importancia por el momento: el único cuerpo de agua dulce en su conjunto, para enfrentar la grave amenaza del cambio climático global, que se cierne sobre la humanidad.

Por eso, la acción inmediata debería ser la elaboración, aprobación y desarrollo de las políticas de acción que se requieren con el financiamiento de inversionistas privados, para revalorar el espacio urbano territorial a través de un Plan Director de Restauración Ecológica de la Reserva Natural Los Pantanos de Villa, para desarrollar espacios de ocio, recreación, turismo, conservación de la biodiversidad y dinamizar la economía en este espacio del territorio de los antiguos Balnearios del Sur  (Barranco, Chorrillos y Miraflores), consolidando un territorio, con los elemento básicos para la sostenibilidad ambiental del desarrollo.

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Más aún, antes de la dación del Código de los Recursos Naturales y Medio Ambiente, la Municipalidad de Chorrillos, en Convenio con la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), elaboraron el Plan de Ecodesarrollo de Chorrillos, con resultados iguales a la Declaración de la Reserva Natural Los Pantanos de Villa, como área natural protegida. En ese sentido, esto muestra que en nuestro país la dimensión ambiental no se incorpora al desarrollo; al contrario, impide realizar inversiones, por no tener prevista la ejecución de instrumentos de gestión ambiental innovadores para la conservación de estas áreas.

Esto sucede en todo el país, que progresivamente viene perdiendo miles de hectáreas; por no decir, cientos de miles de hectáreas de áreas naturales protegidas; como son, por decir algunas, la Reserva Natural Bahuaja Sonene, Parque Nacional El Manu, el Corredor Biológico Amboró, que comparten Perú y Bolivia; y, otras que se vienen perdiendo irremediablemente, como son los Cerros de Amotape, el Bosque Nacional de Tumbes y zona de Manglares, de insospechada riqueza biótica. En todos ellos, el stock de capital natural representado por su biodiversidad se viene extinguiendo, inmisericordemente porque no hay acciones de desarrollo; y, cuando las hay, se oponen, sin plantear alternativas de incorporar dichas áreas al desarrollo sostenible que el país persigue.

Nueva Carretera Central

Últimamente, respecto a la alternativa presentada por la Comisión de Transportes del Colegio de Ingenieros del Perú (CIP), frente a la presentada por el PMO Francés junto con el MTC, para la Autopista de la Nueva Carretera Central, consideran que el planteamiento del CIP, no es viable, por afectar la Reserva Paisajista Nor Yauyos-Cochas; cuando al contrario se debe dar por bienvenida dicha inversión porque generará otras inversiones para su conservación; peor, que no se haga nada y se pierdan oportunidades de inversión, que con el tiempo lleven a la pérdida de esta importante reserva paisajística. No hacer nada, no es la solución.

Toda esta fundamentación, no tiene otro objeto que ver la errónea política ambiental en los últimos 30 años que no ha sido proactiva para el desarrollo sostenible. Esta inacción, es lo que está sucediendo en el país, el incremento de la destrucción del capital natural. A nivel local, como ejemplo, lo que sucede en los Pantanos de Villa, sucede por igual con todas las áreas protegidas del país con sendas leyes, que no son más que paliativos para conservar el medio ambiente y que en muchos casos son serios problemas del país.

PANTANOS DE VILLA
Las áreas protegidas del Perú son motores del desarrollo; y, por eso ante una propuesta de inversión, debe ser incorporadas para que se desarrollen planes concretos de conservación, como propone el concepto y filosofía que impulsa la Unesco, a través de su Programa Internacional de Reservas de la Biosfera, que permite el desarrollo con medidas de conservación ambiental en los espacios definidos como zonas de amortiguamiento. Por eso, los Pantanos de Villa debe ser visto como un motor de desarrollo, no solo de Chorrillos, sino de Lima Metropolitana.

En tal sentido, hay que encontrar puntos de equilibrio entre la ciudad y los temas ambientales, que incluyen lo cultural y la armonía de la ciudad con la naturaleza, por lo que la zonificación y sobre todo el índice de usos tienen que ser actualizados, restringiendo toda actividad industrial y promoviendo aquellas que guarden relación con el ambiente; como bien puede ser, solo a modo de ejemplo, las vinculadas a Educación y Cultura y otras relacionadas con la Creatividad, Innovación, Ciencia y la Tecnología, en la zona de amortiguación.

Tratamiento distinto

Complementando todo este aspecto urbanístico ecológico, paisajístico, turístico, desarrollos habitacionales consolidados y/o en proceso, deben ser atendidos debidamente en función de su ubicación. Los que están frente a los espejos de agua y los humedales tendrían un tratamiento distinto a los demás y conforme se van alejando se van incorporando los parámetros urbanísticos de la zona, entre otras ideas directrices.

El enfoque económico ecológico puede concebir muchas ideas más, como es la propuesta de un cambio de uso del territorio, entrando en negociaciones con los pobladores de las colinas aledañas frente al mar, para construir hoteles, casinos, espacio que se conectaría con el mar por el uso de teleféricos y obras viales planeadas hacia la Panamericana Sur y Circuito de Playas.

En síntesis, revaloremos nuestras áreas naturales protegidas, incluyéndolas en el desarrollo local, regional y global, con políticas de conservación ambiental; como es en este caso, Los Pantanos de Villa, a través de un Plan Director de Restauración Ecológica de la Reserva Natural los Pantanos de Villa, que debe ser tomada como base para el Desarrollo Sostenible del Distrito de Chorrillos y Lima Metropolitana, para el año 2040.

Por José Enrique Millones – CIP 9714

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