#TerrorismoNuncaMás: Hoy se conmemora la captura de Abimael Guzmán

Las pistas que permitieron la captura de Abimael Guzmán y los riesgos que se corrieron en la época.

  • Fecha Jueves 12 de Septiembre del 2019
  • Fecha 7:15 am



Por: Franco Mori Petrovich

El 12 de setiembre de 1992, en horas de la noche, un impecable operativo del Grupo Especial de Inteligencia (GEIN), lapidó en definitivo el futuro del grupo terrorista Sendero Luminoso, con la captura del más grande genocida que ha tenido este país: Abimael Guzmán Reynoso.

Bajo el mando del general Ketín Vidal, varios agentes de este grupo -entre los que se encontraban Benedicto Jiménez y Marco Miyashiro- irrumpieron una residencia ubicada en la Calle 1 N° 459, en el distrito de Surquillo, lugar que todas las indagaciones que se hicieron hasta la fecha apuntalaban a que Guzmán “el cachetón” Reynoso, se refugiaba en dicho lugar.

El operativo bautizado como “Operación Victoria” se ejecutó a las 8:40 p.m. de un día como hoy, hace 27 años. Se trató de un arduo trabajo de inteligencia que conllevó meses de investigación y que hasta implicó, por ejemplo, el análisis de desperdicios hallados en tachos de basura entre los cuales, se encontraron rastros de psoriasis, enfermedad poco común en la época que padecía el cabecilla terrorista.

LOS RIESGOS

La investigación corría el riesgo de echarse para atrás, si acaso no se encontraba ya entrampada. Y es que hasta 1991, el único rastro que existía de Abimael Guzmán era una antigua fotografía de 1982 en la que se le veía joven y sin barba.

Hasta ese momento, muchos se referían al terrorista como un “fantasma”, pero todo cambió cuando el 31 de diciembre de 1991, tras allanarse una vivienda en Balconcillo (La Victoria), se encontraron nueve cajas con documentos y otros materiales, en una de las cuales se halló el famoso video de Abimael bailando “Zorba el griego”.

Además de la casa de Balconcillo, el GEIN intervino varias propiedades, entre ellas una casa ubicada en la calle Buenavista Nº 265, en Chacarilla del Estanque, San Borja, donde se sospechaba se escondía Guzmán Reynoso.

Desde entonces, se desplegaron estrategias para perseguir a distintos sospechosos, muchos de los cuales coincidían con visitas en el inmueble de Surquillo, de propiedad de la hoy liberada exterrorista Maritza Garrido-Lecca. Disfrazados de mendigos, músicos, recogedores de basura, encuestadores o ambulantes llegaron finalmente a identificar la guarida del sanguinario criminal.

De no haber sido por las pruebas halladas en las distintas residencias intervenidas, el caso no habría dado frutos como los dio un 12 de setiembre.

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