¡Aquí no funciona un día a la vez! Aquí tenemos que correr porque no hay tiempo para perderlo. Aquí nos la jugamos todas en las oportunidades.

Acabamos de vivir un año retador y dificultoso por la crisis sanitaria mundial. Ello, sumado a otros graves problemas de nuestra sociedad, ha desplazado a crónicas luchas y espacios reclamados por décadas.

Y es que hace ya varios años sabemos los porcentajes que representan las mujeres en los cargos directivos, liderazgos sociales y otros. Por eso, además de tener en mente que en el mundo, solo el 29 % de cargos directivos de empresas corresponden a mujeres, según Grant Thornton (2019), dicha cifra solo ha aumentado en 5 los últimos 12 años.

Tanto el ambiente externo, como el interno han jugado un rol importante en el espacio para las mujeres. Esto significa que los factores culturales, los estereotipos, las costumbres, así como la percepción sesgada de puestos de trabajo han limitado nuestro rol profesional a algunas labores clásicas que deben dejar de serlo en su totalidad. Es más, algunas veces, hemos validado ello, interiorizándolo. Pero, la pregunta es ¿Cuánto más estamos dispuestas a esperar?

¡Vamos! #DéjennosCompetirEnIgualdad de oportunidades y poner en valor nuestro conocimientos, experiencias y creatividad. Es decir, queremos la igualdad de condiciones, de evaluaciones… queremos tener el derecho de lucharla tan igual o mucho mejor que ellos. Preciso: queremos “guerrear ”.

No es que persigamos ejercer nuestro liderazgo por el solo hecho de ser mujeres. Todo lo contrario, eso deshonra. Queremos la misma oportunidad de acceso y de evaluación para competir. Imagínense que, de acuerdo al Instituto Peruano de Economía, en el Perú, una mujer gana tan solo S/ 0. 70 de cada sol que el hombre (informe 2020).

Ahora, para creernos ese discurso tenemos que estar seguras de que lo merecemos, y eso se llama “empoderamiento”, una tarea entre nosotras mismas y, más claro aún, un camino de doble vía no solo de recursos, capacitación y canales, sino de motivación.

La igualdad de oportunidades siempre va a ser nuestra lucha. Siempre, y paradójicamente, un tema que debemos afrontar – incluso- ante las mismas mujeres.

No hay fórmula perfecta, pero ¿qué tal si no solo nos concentramos en buscar, lograr y sembrar objetivos a nivel personal? Me refiero a que deberíamos ser capaces de impulsarnos a nosotras mismas para innovar y presentar iniciativas, nuevas formas, ideas que nos permitan demostrar nuestro liderazgo, tenemos que explotar nuestras habilidades (que no son pocas) y brillar de verdad. Brillar tanto que esa luz alcance también a la otra y así en efecto dominó.

Vamos a bajarnos esas cifras frívolas y dejemos de ser una estadística de tan solo 2 dígitos, seamos más en el mundo privado, en el sector público, en la sociedad. Invitamos a todos aquellos tomadores de decisiones que evalúen y elijan basándose en habilidades y capacidad, no en caras ni virilidad porque el carácter, el poder de decisión, la fuerza e inspiración no vienen del sexo, sino del cerebro.

Unidas siempre.