Acuña impulsó campaña de victimización de Castillo

En noviembre de 2021 cuando Pedro Castillo iba rumbo a enfrentar el frustrado primer intento de vacancia constitucional, el dueño de APP, César Acuña, salió a lanzarle un salvavidas que puede haber dado inicio a la actual campaña ─limitada e insostenible por cierto─ de victimización politizada del régimen.

«No aceptan que un campesino sea presidente del Perú. Hubiera sido igual si César Acuña hubiera sido presidente» (sic), dijo el también dueño de la Universidad César Vallejo, entidad que además otorgó «grado de magister» a Castillo.

El marqueteado «centrismo político» de Acuña ─como muchos otros funcionales a la extrema izquierda en Perú, ahí está por ejemplo el dominante «centrista» J. Lescano en Acción Popular─ habló de clasismo, del «pensamiento limeño» versus «el provinciano»… del racismo indirectamente. En suma, ayudó a «agudizar las contradicciones» al más viejo estilo marxista como el que cerrones, bermejos, bellidos y torres buscan relanzar con cálculos de polarización política e ideológica.

Así, intentando justificar y «defender la institucionalidad y la estabilidad», César Acuña terminó garantizando una peligrosa y suicida «gobernabilidad» con una estructura criminal ─según serias investigaciones y acusaciones fiscales─ la cual día a día concentra poder político clave para su sobrevivencia e impunidad.

Por otra parte, el también exalcalde de Trujillo, exgobernador de La Libertad y excongresista de la República, obvia la transformación de las últimas décadas, la innegable movilidad social peruana (aletargada sin duda por las reformas institucionales y económicas incompletas y golpeada por la imprevista pandemia y las tóxicas crisis políticas). El propio éxito ─si así quiere llamarse─ político y económico de Acuña muestra los efectos de esa movilidad que involucró además, en diversa forma e intensidad, a muchos compatriotas sin importar que estuviesen en la capital o en las regiones. ¿Ignora el empresario y político que Lima ha ido siendo forjada también por vastos sectores provincianos y sus herederos?

Cierto es que en el país puede haber aún lastres de discriminación que vienen del pasado, pero no es lo que ocurre contra Castillo y sus asociados. Les es inaplicable.

La intención de victimizar a Castillo sobre la base de la discriminación es absolutamente forzado y atrevido. No es pues por su origen, es por la putrefacción que ha mostrado este desgobierno que una mayoría de peruanos anhelan su expectoración. Y la vacancia es completamente válida, legítima y constitucional para aplicarla en casos como este. Ocurrió con PPK y con Vizcarra por mucho menos de lo que se está viendo hoy, por ejemplo.

Las politizadas campañas de victimización como la que ha facilitado con sus pronunciamientos el multimillonario Acuña a favor de Castillo y por rebote, de su aliado Cerrón, buscan crear la manipulada percepción de que son «los blancos, los pituquitos, la ultraderecha o los ricos» quienes buscan petardear al «gobierno del pueblo». Falso.

Una cantaleta narrativa fácil de desvirtuar con tan solo escuchar y mostrar con más contundencia a los diversos sectores sociales por todo el país, medios y populares, obreros, campesinos, indígenas, emprendedores… etc. que se van sumando a exigir la salida del poder del prosenderismo por su evidente afán corruptor y autoritario. De ningún modo por su origen o por su color de piel como pretende también vender cierta prensa activista.

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