¿Cómo arrancar a los comunistas hoy enquistados en el gobierno peruano? Tarea titánica para quienes recién se unen a la fiesta de una guerra ideológica desatada hace años en Latinoamérica.

Los peruanos nos vamos enterando, a cuenta gotas, del enorme desafío que representa enfrentar al sistema comunista -para quienes estamos del lado adverso- e identificamos a los personajes más sádicos y sanguinarios que se regodearon y ganaron un nombre escrito, con sangre ajena, en nuestra historia. Desde el Ministerio de Cultura -avalado y encumbrado por el propio presidente Martín Vizcarra- se ensalzan nombres como el de Hugo Blanco.

Glorificar a un personaje que justificó e impulsó el terror más ruin en nuestra historia -postulando que Sendero Luminoso luchó contra la represión recorriendo el “único camino para que el pueblo tome el poder”- es deleznable. Enaltecer la imagen de una persona que asesinó con crueldad y alevosía a policías -recordemos, fue condenado por ello-, injuria la labor de las Fuerzas Armadas y el honor nacional en general.

Imperdonable es que el propio gobierno central promueva y financie con recursos públicos un documental que castiga la memoria de quienes dieron la vida para derrotar a los grupos terroristas. La postura del gobierno y los medios de comunicación que han encumbrado a Blanco, constituye una amenaza ideológica frontal que avanza hacia la ruptura de las bases democráticas del país. Así, la extrema izquierda, que quiebra posturas libertarias, echa a andar la maquinaria desde puntos claves dentro y fuera del gobierno. Esto ha desbordado por completo, siendo que los propios operadores del gobierno asumen tal postura sin ruborizarse.

Vemos entonces que un régimen abiertamente comunista como el de Vizcarra, conecta rápidamente con prácticas de control marxista provenientes de China. Arriban ejerciendo un control hermético y explotando la oportunidad que le abrió las puertas generadas por la pandemia.

Miklos Lukacs fue categórico al desmembrar, acertadamente, sobre los planes de control externo, y sobre las conspiraciones tejidas en el marco del desarrollo fáctico de la crisis pandémica en Perú y la región Latam. Él mismo lo indica. Hoy ya se iniciaron instalaciones de cámaras de vigilancia termográficas en los centros comerciales de Lima. Y llama la atención -en realidad, no- que dichas cámaras hayan sido fabricadas por Hikvision, la misma empresa que -en conjunto con Dahua Technology- ha suministrado más de 200 millones de cámaras al Partido Comunista Chino (PCCh). Lukacs estima que serán más de 600 millones de cámaras instaladas en nuestro país en el breve plazo. ¿Cuál es el riesgo? ¿Quiénes han advertido esto? ¿Acaso somos el próximo satélite chino en Sudamérica?

El gobierno peruano, con Martín Vizcarra y el grupo cuasi sectario que lo rodea, masacra cualquier modalidad democrática sobreviviente. La instauración de la ideología progre-marxista, promovida por grupos estratégicos, ha logrado infestar en pleno el poder ejecutivo, legislativo y judicial. Por su parte, nuestras Fuerzas Armadas hoy le rinden pleitesía -cobardemente- a su “comandante en jefe”, alineándose con estoicismo sobre cada ítem de la agenda globalista y el conocido Foro de Sao Paulo.

La apología a Hugo Blanco y el veloz control chino que se instala en nuestro país a través de cámaras de vigilancia termográficas traen un mismo mensaje y comparten objetivos equivalentes: La abolición plena y perpetua de nuestras libertades.