La Constitución o Carta Magna se encuentra definida como la ley de leyes que norma el comportamiento social, político, jurídico y económico en una nación. El éxito o fracaso de los países dependen de su Constitución principalmente en lo referente a su contenido y estabilidad de largo plazo de que la Carta Magna no sea cambiada. La Constitución se puede mejorar a través de enmienda o reforma constitucional. Una Nueva Constitución sería un desastre de múltiples dimensiones para nuestra gran nación.

En los momentos actuales los candidatos presidenciales configuran dos posiciones. En la primera posición los que defienden la permanencia de la Constitución con la opción de realizar enmiendas o reformas constitucionales y en la segunda alternativa los candidatos presidenciales que insisten en la redacción de una Nueva Constitución. La pregunta es ¿Qué candidato presidencial elegiría usted de las dos opciones presentadas? La respuesta es obvia aquella candidatura presidencial que beneficie al país. Saber cual es la mejor opción implica conocer los efectos de elegir una de las opciones.

La redacción de una Nueva Carta Magna significa cambiar la Constitución del año 1993. Constitución que permitió resolver la crisis de hiperinflación, recesión y desempleo entre 1985 y 1990.  La crisis económica en gran parte se debió a las atribuciones que otorgaba la Carta Magna de 1979 al Poder Ejecutivo y Legislativo para financiar el gasto público con emisión de dinero del Banco Central. En la Constitución de 1979 el BCRP tenía el mandato constitucional de financiar el gasto fiscal, iniciativas legislativas y a la banca de fomento mediante la emisión de billetes y monedas sin respaldo que finalmente culminó en una hiperinflación contradiciendo la autonomía del Banco Central para controlar el aumento de los precios de la economía.

Adicionalmente cada vez que el dólar experimentaba una caída por debajo del tipo de cambio establecido el BCRP compraba dólares para así aumentar la demanda y el precio del dólar hasta el tipo de cambio fijado. Cada intervención del BCRP en el mercado cambiario significaba que el BCRP tenía que poseer moneda nacional para comprar dólares. La moneda nacional con la que compraba los dólares la banca central tenía su origen en la emisión de billetes y monedas que alimentaba más la fogata de la inflación.

De acuerdo con la Constitución de 1979 el exceso de gasto fiscal respecto a los ingresos del sector público (Déficit fiscal) se financiaba con la impresión de billetes y monedas del BCRP. Déficits fiscales que fueron concurrentes entre 1985 y 1989 significando una emisión de dinero de 2775% por un Banco Central que culminó en la más alta hiperinflación de América Latina.

Con la redacción de una Nueva Constitución los candidatos presidenciales le están pidiendo permiso para retornar a la Carta Magna de 1979 (Ver planes de gobierno) en la que el Banco Central financie los déficits fiscales con emisión de dinero. Solicitan su aprobación a ustedes para retornar a una crisis de hiperinflación, déficits fiscales y recesión que ya vivimos, sería muy doloroso experimentarlo por segunda vez. De su voto depende el fracaso o éxito de nuestra gran nación.

Frente al escenario descrito la solución a la hiperinflación en el periodo (1985 – 1990) era devolver la autonomía al BCRP para ser su único objetivo el control de la inflación, que solo se lograría prohibiendo la emisión de billetes y monedas para financiar los déficits fiscales, iniciativas de gasto del Congreso, defensa del tipo de cambio y créditos a la banca de fomento.

Para frenar la hiperinflación, el desequilibrio de las finanzas públicas y la recesión económica surge la Constitución de 1993 en la que el BCRP se encuentra prohibido de financiar déficits fiscales, iniciativas de gasto del Congreso y financiamiento de crédito a la banca de fomento vía la emisión de billetes y monedas. La autonomía devuelta al BCRP permitió la eliminación de la hiperinflación y un crecimiento sostenido de la economía.

Si ustedes tienen como objetivos hiperinflación, déficits fiscales y recesión económica voten por una Nueva Constitución para repetir el plato de cultivar un nuevo desastre económico al estilo de Venezuela y al vivido por mucho de ustedes en la década del 80. El futuro económico político y social de nuestro país está en nuestras manos.

De nuestro voto en las próximas elecciones presidenciales y congresales dependerá el rumbo del Perú. Rumbo que será promisorio o desastroso de acuerdo a la sensatez de elegir una de las dos opciones ¿Cuál es tu opción el desastre económico perdón (Nueva Constitución) o crecimiento sostenible de nuestra gran nación (Enmienda o reforma constitucional) a la Carta Magna de 1993? El destino de nuestro país se encuentra en tus manos.

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