Tras un proceso electoral de características inusuales, a raíz de la pandemia del Coronavirus a nivel mundial y que ha dejado a miles de familias, sumidas en el dolor ante la pérdida de sus seres queridos, y un hecho que nos debe de llevar a reflexionar desde que se reinstauró la democracia un 28 de julio de 1980, donde el pueblo mayoritariamente eligió por segunda vez a don Fernando Belaunde Terry como Presidente Constitucional de la República.

Han transcurrido 41 años de aquella fiesta patriótica, que hoy ni sombra… existe, tercamente se ha tratado de dividir aún más a los peruanos, basados en el absurdo de las diferencias sociales, olvidándonos que todos hemos nacido en esta tierra bendita.

Es incomprensible que a víspera de celebrar el Bicentenario de  nuestra Independencia Nacional, se cree tanto odio, este hecho nunca se había dado; es lógico, justo, dable y razonable que existan diferentes posiciones ideológicas políticas, en eso se asienta la libertad y nadie tiene porque pretender poner un chip, para pensar o decidir de determinada manera, en eso se basa la libertad de la persona y de la sociedad en su conjunto.

Es verdad, sinceramente hay un conflicto interior en cada uno de nosotros al votar por Keiko Fujimori, porque automáticamente la relacionamos con su padre y todo lo que aconteció, es verdad también que ella no tiene por qué asumir la carga de su progenitor, como también es verdad todo el festín montado por los fiscales Rafael Vela y Domingo Pérez sobre las investigaciones contra ella.

Pero en el otro lado de la orilla tenemos a Pedro Castillo, que se jacta de decir “palabra de maestro”, pero cuando trata de hilvanar una frase demuestra su orfandad y sentimos vergüenza; no comprendemos y menos entendemos, como puede estar pugnando la Presidencia de la República, siendo objetivos el líder de Perú Libre (PL) Vladimir Cerón, tiene una sentencia del poder judicial y Keiko no tiene ninguna.

Revisando los planes de gobierno de Perú Libre (PL) este nos condenará a un gobierno comunista, donde nuestros derechos serán conculcados, no es invención, así como tampoco es invención que cuatro sentenciados por terrorismo de Perú Libre (PL) accedan a una curul en el Congreso de la República.

Con el corazón en la mano y mi fe puesta en Dios, no pido sino suplico, se vote con criterio de conciencia, que este 28 de julio nuestra bandera nacional flamee por todo lo alto y con el pecho henchido de emoción podamos decir “Somos libres seámoslo siempre”, agradeciéndole al Creador seguir viviendo y gozando en lo que no es un privilegio de los gobiernos de turno, sino un sentir natural, nuestra libertad y nuestra independencia.

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